Entrevista: Franco Barbato, el león del viento.

Franco Barbato es un Poeta radicado en Suiza, desde donde ha desplegado su visión poética en distintos paises de Europa. Comenzó haciendo la poesía en los Slams. Formato de poesía con el que mantiene una relación conflictiva de amor y crítica. Aquí nos habla de esto, del irrealismo poético y más.

por Simón Marambio Sanchez

 ¿Cómo llegaste a Suiza?

Llegué a Suiza porque me casé hace 5 años (que esto no lo escuche mi esposa), el cómo ya me mató. Estoy potencialmente divorciado.

Editar, editar, editar?

Cortar, cortar. Me casé y me fui a Suiza porque mi esposa estaba embarazada, y ella, por condiciones médicas, necesitaba algunas precauciones. Estábamos viviendo en ese tiempo en Coyhaique, en la Patagonia chilena, entonces tampoco…, o sea Coyhaique es hermoso, pero las instituciones no llegan tan bien como, por ejemplo, acá en Santiago. Entonces, por un tema de salud de ella, nos fuimos para allá.

¿Cómo conociste la poesía allá en Suiza? ¿Conociste a algún poeta?

Allá la conocí porque… la cesantía me ayudó bastante. Necesitaba buscar trabajo, y tenía más tiempo libre, entonces alguna vez vi un cartel que anunciaba un Slam.  El Slam es un formato de poesía que se da harto en Europa. Es una competencia de poetas, donde cada poeta tiene dos turnos de tres minutos cada uno y hay un jurado, electo al azar entre el público, que vota. Es como un poetry talent show. Un poco horrible. Después, de hecho, me salí de eso y me he peleado con varios slamers por lo mismo.

Entonces, ya te recorta al tiro o te crea una estructura o un método de hacer poesía slam, pero lo que cuenta tanto al final, es que la gente puede estar muy borracha en el público o no saber nada de poesía, pero tú ganas si tienes carisma.

¿Qué es el Slam y qué opinas de ese movimiento?

Al menos en lo que es Italia, Suiza, Francia, España, incluso Inglaterra, se entiende como la versión más moderna y contemporánea de la poesía, y esto es lo que me produce grandes problemas porque la poesía es entendida casi como un teatro, como un show de talento o un stand up comedy. Las poesías ya no se escriben por la poesía, sino para ser leída al público y en tres minutos. Entonces ya te recorta al tiro o te crea una estructura o un método de hacer poesía slam, pero lo que cuenta tanto al final, es que la gente puede estar muy borracha en el público o no saber nada de poesía, pero tú ganas si tienes carisma.

-El público elige.

Claro. Entonces eso fue. Me gustó mucho entrar en el tema del slam porque conocí a hartos poetas, como a los más taquilleros de Italia, Suiza, algunos de Francia, pero…

¿Alguno a quien quieras mandarle saludos?

Pucha, a ninguno porque nos odiamos, pero está el gran poeta de Suiza, Marco Miladinovic, con el que seguimos siendo amigos; de Italia, el gran poeta, Paola Grati, que ya es de los viejos, y estuvo invitado a México y España, o sea también es conocido en lenguas hispanas; está Sergio Arau. Pucha, hay varios. Está Filipo Balestra, que es cabezón, que es editor, que también tiene una editorial independiente en Boloña. El slam siento que degeneró la poesía y la convirtió en un show, en un circo en que el mejor bufón es el que gana, y se apropiaron del concepto de poesía porque, por ejemplo, uno de los grandes, o más reconocidos  poetas slamer italianos, que ahora yo lo empiezo a llamar sólo slamer, no poeta, Alexandro Burbang, él dice que el Slam es la poesía contemporánea con todo lo que implica eso, en fondo y en forma. En forma, en lo que yo te he dicho, el formato de los tres minutos y, en fondo, sobre los argumentos, que a mi parecer son una gran cagada, o sea es un poco la poesía de lo cotidiano. De hablar: “¡Oh, esta botella de cachantún media vacía!”

¿En qué se diferencia un slam de poesía con el stan up comedy? ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué hace un poeta? También hace reír yo creo ¿o no? Hace reír, llorar, saca a flote todas las emociones.

Qué bueno que lo preguntas para no parecer como un talibán, o sea soy un poco talibán del silencio y de la palabra. Yo concibo la poesía así, como silencio y palabra. El show, incluso el mismo poeta, están demás… y es algo que espero hablarlo en un ratito más con el irrealismo, pero…

Ya tocaste el irrealismo.

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Pero claro, está todo ligado.  Yo me harté un poco porque también toqué muchas puertas y todas me decían no. Onda: “Oye cabros, puedo ir a leer con ustedes”. “No, no, no. Vamos los más taquilleros”. No sé po, a los mejores eventos, iban los más taquilleros con las redes sociales. A eso me refiero, cachai. Y bueno esta weá es totalmente superficial y es la realidad de la poesía europea. Es así. Entonces…

Trato de saltarme un poco el ego, la vanidad, pero igual es rico saber que llegai a la gente.

¿Has asistido a un slam acá en Chile?

Acá en Chile, no. Sólo en Suiza he participado.

¿Estuviste en Barcelona?

Estuve en Barcelona, pude leer allá casi la mitad del libro o más quizá porque también leí poemas nuevos también en un bar, en el Luther Bar de Barcelona. Me invitaron a leer mi libro, “El Pilar de la Creación”, y ahí he estado, así como que me han invitado. Fue genial porque la gente escuchaba. No quieren que los haga reír, quieren compartir una sensibilidad, un silencio. Después se termina de leer, se te acercan, te hacen preguntas. Trato de saltarme un poco el ego, la vanidad, pero igual es rico saber que llegai a la gente. Un weón me decía: “qué tenís en la cabeza, por qué escribiste eso”. Y yo le decía: “¿por qué no?”. “¿Qué buscai?”. Loco, no sé, ni a veces yo entiendo lo que escribo, pero es como si alguien me lo susurrara gritando en la oreja, y si no lo escribo, estoy mal todo el día, tembloroso.

Pero tú hablaste del ego y estás destruyendo a los poetas, diciendo que los poetas te importan una mierda y lo que te interesa es la poesía.

Todos tenemos ego y carácter, pero lamentablemente como en todas las organizaciones humanas se tienden a jerarquizar en forma de pirámide y siempre queda arriba  una cúpula de beneficiados, o privilegiados, una pequeña elite que es una pequeña burguesía, una pequeña aristocracia, como lo quieras ver, y eso me molesta mucho. No es que yo sea un horizontalista, un demócrata extremo.

¿Te acordaste de algún poeta?

De acá no, yo veo muchos poetas y poca poesía. Muchas ganas de decir, yo soy el poeta, o competir con el otro weón, o meter mi nombre, 170 fotos iguales en selfies y después lees el poema y es un poema de mierda que no me dice nada.

¿Qué significa que no te diga nada?

Y yo me defino como un trascendentalista o un irrealista ahora, en el fondo busco la trascendencia, creo que la poesía o alguna expresión artística debería apuntar no solo a la estética o a la aprobación colectiva, sino a la trascendencia, al ser eterno, o sea todos sabemos que leer la Ilíada es un deber, para alimentar tus sueños, el  fuego de la pasión, aunque sea unos capítulos, no digo que hay que leer el libro entero. Hay un espacio sagrado donde están los grandes inmortales, Víctor Hugo, qué sé yo.

Donde todos tenemos un imaginario colectivo…

Eso, que son nuestros padres, somos parte de un mismo linaje, los poetas todos, los que me gustan y los que no, lamentablemente compartimos la misma sangre que es tinta, que es la de Homero que es la de Víctor Hugo, somos una familia, y en las familias, hay distintas versiones de adaptar la realidad. Yo veo que la poesía contemporánea es una caca, porque es muy superficial. Que el mundo está en llamas, al mundo lo estamos matando entre todos y nadie se hace cargo de eso. El mundo cambió, pero seguimos usando la fraseología del milenio pasado para entender al mundo que cambió, por eso hay ruido, por eso no lo podemos hacer nuestro, entonces mi crítica a los poetas de hoy en día es que están mucho más preocupados de su visibilidad que en la misma poesía, están mucho más preocupados en construir al poeta que en hacer una buena poesía.

¿Te acuerdas de tu primer poema?

Tengo un recuerdo super hueón. Yo empecé a escribir como a los 16 años, era el porro del curso, el que se sentaba atrás,  que hacía un poco de bulling, pero defendía a los molestados. Era el alumno de mierda característico, pero hacía una cosa bien y era escribir, era lo único que me gustaba. Era malo para el arte, un poco bueno para los deportes, pero con la escritura me defendía. Una vez empecé a escribir. Yo escribía lento, soy zurdo, hago todo mal siempre, en las cosas materiales de mi vida, soy bien ñurdo. Entonces me aburrí, la profesora estaba dictando, y dije: ok, voy a escribir a mi ritmo, cada palabra que escuche, y empecé a escribir, onda la profesora decía, se, y yo escribía se y después ella seguía dictando y yo iba a mi ritmo y en la siguiente palabra apenas terminaba a escribir esa, la escribía, la frase que quedó fue: “Se detiene a identificar el camino hacia la claridad del pensamiento común” Me recuerdo que tenía 15 años, hasta el día de hoy no entiendo esa frase y quizás nunca va a significar nada, pero en mi se abrió una ventana, en mi se abrió una pequeña ventana, y dije combinar palabras es la zorra, o jugar con eso, de repente escribir un poema, los anagramas, que se yo, jugar con las palabras es algo hermoso.

yo me defino como un trascendentalista o un irrealista ahora, en el fondo busco la trascendencia, creo que la poesía o alguna expresión artística debería apuntar no solo a la estética o a la aprobación colectiva, sino a la trascendencia, al ser eterno

El Irrealismo

Hace algunos días conversamos sobre los Reales Visceralistas y en la creación del grupo que fundó Roberto Bolaños, en México. Ellos no tenían plata, pero sí follaban.

Pucha, yo lo veo totalmente opuesto. Es irrealismo. Lo veo como un camino espiritual, a mí no me gusta el poeta Bukowskiano, que no, que estoy siempre borracho y borracho escribo los mejores poemas, ok, ya lo entendimos, pero ya hubo un Bukowski y en esta etapa, lo mismo que te decía, de una sobre abundancia; de la materialidad; de la superficialidad, donde todo yo lo veo como una imagen de un vaso de cerveza y vivimos solo en la espuma arribita, efervesciendo, siempre furiosos, de moda en moda. Un día somos todos comunistas, un día somos todos feministas, al otro todos animalistas.

Hay una intensidad gigantesca…

 El compromiso se acaba apenas empieza otra demanda social y eso para mí es una mierda, y hoy es la realidad, y también está representada en las artes gráficas, en las artes visuales, en la poesía, entonces yo me revelo contra eso, no atacando esa realidad, me revelo contra eso creando IRREALIDAD, no necesariamente una antítesis, sino como un universo paralelo, que sea absolutamente distinto.

¿Y qué hacemos con la realidad? ¿No mirarla?

No mirarla. Yo me imagino escribiendo con los ojos girados y caminando hacia atrás, pero en tu alma, infinita escala de vida hacia arriba, infinita escala de vida hacia abajo, mirar, mirar, mirar, observar, ya no sólo el teléfono. Nadie mira las estrellas, quédate a mirar las estrellas y mira inmediatamente hacia el pasto y compara una estrella con una hormiga que va pasando, y vas a encontrar el mismo caos, el mismo orden, todo. Eso es el irrealismo, hacernos cargo de los espacios vacíos, los imperios deshabitados, que es la naturaleza, las palabras mismas, se usan  con una simplicidad, a mí me gusta mucho lo que produjo este big bang informativo que es Internet, las redes sociales, pero la información no es conocimiento ¿querías interrumpir, que te vi como…?

Es que estaba pensando en mi irrealidad, como yo concibo mi irrealidad, y creo que es enfrentar el problema de raíz.

Todo lo que es realidad yo lo desapruebo, pero no lo ataco, sino que muestro otra alternativa: irrealidad. Porque bueno esto partió un poco… Yo tengo la frase de un poema, que la utilicé en un evento que tuve el privilegio de organizar en Ticino, el Cantón Italiano de Suiza, “el World Poetry Without Wall” del movimiento poético mundial, por un mundo sin muros, que también se hizo aquí en Chile, hubo como 4 actos, y allá hice mi evento con un poema mío que dice “Los llamo poetas a crear una república, sin estado y a ocupar el mundo poetizando”. Eso le molestó a muchos, se rieron, me decían, oh el loco irreal, qué irrealista. Entonces dije: -Ok, ustedes poetas que son la realidad de la poesía contemporánea, los llamo a crear irrealidad y ahí partió todo. El irrealismo es una sensibilidad, un inconformismo, es la rabia. No soy alguien amargo, porque gracias a la escritura me libero de todo, yo ensucio el papel para limpiar mi alma y es así, o si no yo sería un depresivo, un violento, un suicida, un alcohólico, un drogadicto.

Yo sobreviví al luto de mi hermano estando lejos -Tenía el pasaje comprado, no llegué a despedirme-  escribiendo, editando mi libro. La poesía me salvó la vida, entonces lo mínimo que yo le debo es mi vida, es crear algo, no seguirme revolcando en lo que todos ya hicieron y siguen repitiendo. Siento la necesidad de crear algo nuevo, estoy escribiendo un libro que se llamará Humanideath y espero que sea la roca fundacional del irrealismo, es algo que no tiene ni pies ni cabeza, pero no es surrealista, es como girarse los ojos y mirar hacia adentro y lo que tú ves hacia adentro es todo el mundo que estamos creando.

Te gusta Huidobro.

Sí, creo que es el mejor poeta y que siempre ha estado a la sombra de Neruda, de Rokha y Parra. Siento que es lo mejor que ha parido Chile. Él fue el primer poeta de su milenio y yo creo que yo soy el primer poeta de mi milenio

AAAAAHhhh

¿Quién es este weón, qué se cree? Pero yo lo siento así, porque tengo una propuesta y lo digo con caleta de humildad, y por favor ponlo en la entrevista, yo lo siento así, nunca lo he escrito en Facebook, no se lo comento a nadie, te lo comento a ti. Siento que tengo como un puño de oro adentro del pecho y que tengo que golpear todo y mover todo, mover el piso y crear nuevas palabras y crear nuevos silencios.  Es porque es como una misión de vida, no es ser el poeta, es una ética de vida, es una cosmovisión, y no puedes traicionar, y si hay un colega en apuros, tenís que estar ahí.

Yo he escuchado a muchos decir “soy el mejor poeta”, pero menos mal que no de ti.

No dije el mejor, dije el primero.

El primero de tu generación.

No el primero de mi generación, el primero del milenio, así de barza.

Del milenio jaajjajjajaajja.

No, no, no lo siento así, esto es solo una caricatura, pero siento que tengo un puño de oro, lleno de frases, palabras y silencios, y quiero golpear al mundo con eso, porque el mundo me duele. Me duele mucho la violencia infantil, la guerra, las injusticias económicas. Yo vengo de familia pobre, de la población La Legua. Mi viejo era un cocainómano con plata, pero yo me crie con la familia de mi mamá. Veo que el mundo arde y nadie hace nada, y veo a los poetas con sus vidas aburguesadas, en galas, diciendo “jojojo, qué buen poema escribiste sobre los teléfonos iPhone”. Loco, mira más allá, estás viviendo en la espuma de la cerveza, anda al fondo de la cerveza y mira la mierda, eso quiero. Quiero mirar la mierda, pero decorarla.

Y hacer algo para que no haya mierda, hacerla arder

Eso, quemarla, usarla como fertilizante. Allá en Suiza, con los colectivos anarquistas o los centros sociales, existe la misma discusión, que redefinamos el concepto anarquía, porque está el anarquismo como la acción de destruir, que es necesaria, pero la anarquía es la construcción de una sociedad para mí, basada en una distribución demográfica equilibrada, porque si tú tienes un equilibrio demográfico no necesitas de un ente central como un Estado, puedes autoabastecerte, que es la ocupación inteligente del territorio, pero hoy la anarquía está entendida, como ir a pelear con los pacos, ir a rayar la hueá posera en una muralla.  Loco, esa es la invitación en todo ámbito de las cosas, ir a las profundidades, ahogarse un rato en las propias ideas.

Ahogarse, igual es mejor ahogarse en las ideas, que en un caballo de Troya con mierda. Puedo escribir sobre los temas que enferman a la sociedad y hacer enfermar aún más a la sociedad, puedo hacer un becerro de oro lleno de mierda, ese es mi poder de la pluma, pero ahí está la indignación que veo en ti, la rabia, el resentimiento hasta el perdón.

Yo por suerte ahora puedo decir, empecé a meditar, cerré todos los temas pendientes con mi viejo, que era algo que me alimentaba el odio, creo que sí, creo que estoy listo para entregar amor. Si bien en el libro, ponte tú, en el prólogo, que me lo hizo Marcelo Simonetti, escribió; boxeando en la noche más oscura, algo así, que el weón dice o se imagina al poeta Barbato como un boxeador emputecido, peleando contra todos en la noche, es porque sí, estoy re enojado, pero no estoy dispuesto a convertirme en mata moscas, ni pasármelas peleando en la vida, quiero crear algo, quiero crear irrealismo, que es tratar sin disturbar a nadie, ni tampoco pretendiendo ser un modelo ejemplar, ocupar los espacios vacíos, como una avalancha invisible de poesía y cuando los demás  no se den cuenta que la tienen hasta el cuello, ya va a ser tarde, y por eso son procesos largos y  por eso mi ataque a los poetas y la invitación a sumergirse en la poesía, porque este es un camino de trascendencia, no de fama, compañero. Quizás nos vamos a morir y no nos va a conocer nadie, nadie va a saber quién es Franco Barvato, pero yo espero que cuatro generaciones más adelante digan, oye, un tarado que parecía rapero, tenía una movimiento, con otros colegas, que se llamaba irrealismo, y quizás cambie el curso de la literatura universal, quién sabe, lo más probable es que no pase eso, jajaja. Y sueño y sueño y sueño hasta el cansancio y digo, lo importante no es cumplir los sueños, sino  no dejar de soñar. Yo tengo una colección de sueños fracasados que nunca cumpliré, pero sueño con la misma intensidad otras hueás nuevas.

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