La Potencia de lo Libre – 11 poemas de Matías José Morales

NO ERA ESTO LO QUE IMAGINÉ CUANDO ME DIJISTE
UNA VIDA EN LA NATURALEZA”, PERO ME PUEDO ACOSTUMBRAR
A LOS CUERPOS EN EL SUELO Y SU VARIEDAD DE SABORES.

 

Entre lo uniforme y verde
de tus ideales de amor
hay sectores que tienden
a ser redondos
donde el pasto
se proyecta desde el fondo
por la nutrición de los cuerpos.

Delincuentes voluntarios
se pudren
en el campo.

Los ojos lloran por el hedor
a valor altruista
en la ciencia:

treinta grados a la sombra
y el aire
es húmedo, pesado.

Cada cuerpo
deja una silueta
de hierba muerta, pero luego
la altura de lo verde se venga:
arbusto
vigoroso como estatua
tributo al reposo.

La sangre se acumula por el frío
luego viene un banquete
que termina
por reventar los tejidos.

 

 

¿QUIÉN LE AMPUTÓ LOS BRAZOS A TAO LIN?

Hoy descubrí que me puedo enviar
correos electrónicos
a toda hora, y nadie
me obliga a responder.

Que soy un pelito en el roll-on
de un artículo
nuevo.

Y que la vida es Messi
llorando en el pasto
con la frente pegada al ombligo.

 

 

CANALIZACIÓN DE BASHO N°7

1
A este haiku
parece importarle
mucho la regla.

2
A este otro
no tanto, la verdad es
que hace mucho dejó de contar
las sílabas que lo componen.

3
Y a este último
ni siquiera le gusta
que le digan haiku

prefiere mirar
el agua correr
por la orilla de la vereda

y soñar
ser una hoja.

 

 

LO QUE DIJO JESÚS LUEGO DE VOLVER AL BRONX

Esta es la casa
donde nací, y he tratado
de alejarme de aquí.

Ahora
sé que me quedaré.

Dentro de la casa
hay un niño llorando
¿lo puedes oír?

Le dice a su padre
que sigue vivo
y que el árbol será testigo.

Marca con tiza
mi contorno en el suelo, dime que soy
el último movimiento
de algo importante.

Te recuerdo parado
en medio del baño, atrás escrito
en negro sobre la pared decía:

trauma, y los tambores
retumban hasta explotar
hacia dentro.

 

 

¿ES IDEA MÍA O EL COLUMPIO DE LA PLAZA
HA SOLTADO ALGUNAS LÁGRIMAS?

Tu boca moduló una esfinge
para decir
lo que repeles de mí.

Miré los bordes de lo mojado, noté
los esfuerzos por ofender
y ahorcar
con un bate
tu compasión.

Y tal vez no merecía
ser pateado en el suelo
solo para contentar a unos cuantos niños

aburridos de que los columpios
no vayan a ningún lado

pero te concedo la demanda:

todos tienen la esperanza
de algún día dar la vuelta al mundo
colgando de cadenas

porque si en algo somos buenos
es en mantener lo que no tenemos.

 

 

EL ÚLTIMO: YO

Enterré doce perros muertos
ahí mismo donde dijiste
que arrugas serían testigos
de la complicidad supra sensorial
que nos une a un enjambre.

Enterré uno
por esa vez que cantaste boleros
sobre narcos enamorados de gendarmes.

Enterré dos
por la sangre cuajada en balde.

Enterré tres
por culpa del planeta tristeza.

Enterré cuatro
y uno después, antes que los payasos
se den cuenta
que los niños son cobardes.

 

 

TRAP ACÚSTICO BAJO LA HIGUERA

Escúchame, esto es importante:
mis problemas
los entierro en el desierto.

Alfombras persas los envuelven
como el vómito morado
envuelve a los promiscuos de nuca
con el pavimento.

No me pidas favores
que la virgen cumple
a inválidos en semáforos.

Descansa en pis” dijiste bajo la higuera
en San Juan, yo lo supe al tiro:

mis órganos se caen de sueño.

Tú lo sabes por el sonido sintético
de nubes / pétalos

manipulando teclados que generan
atmósferas cómodas
para los amantes de Vangelis.

Así que disfrútalo, verme sufrir
es tu derecho de nacimiento.

 

 

HAY UN PIE MUTILADO SOBRE LA MESA

¿De qué me sirve saber
si el líquido arrojado
era bencina, cuando ya la ceniza
decora el lugar?

Rincones que antes fueron refugios
hoy no soportan
la sobre exposición
que la fama trae consigo: tendones
cuelgan.

Ardientes estructuras, Estado islámico
y rastros de sangre: temas comunes
en seca boca de poeta
por medios alternativos domesticado.

Pocos segundos fueron necesarios, el corte
de un machete sin filo
se adjudica
la venganza de los árboles.

Siempre
hay rostros tristes en primera fila.

¿Qué hizo aparecer
un pie mutilado
de manera artesanal
y poco quirúrgica
en medio del poema?

Nunca faltan razones
cuando sobran palabras.
Siempre hay una primera fila
en suplicios descritos
por infantiles e imaginativos
testigos.

Hay un pie mutilado sobre la mesa
y no haremos nada
por su dueño.

 

 

TÉCNICA DE SALVATAJE PRE FONÉTICO

Sigue el ritmo
en el baile de la guillotina.

Inserta preguntas sofisticadas
entre poemas de ayuno bíblico.

Comparte un post interesante
sobre vacas post-estructuralistas.

Conozco un tipo que vende anteojos
que otorgan aspecto de filósofo
homosexual con tendencias suicidas, te puedo dar
su número telefónico.

Acá debería poner una pregunta
para disimular el ácido en lo aleatorio, y tener
        lindo cierre.

Sigue el ritmo
de la cabeza y su rebote.

Tercer año de psicología clínica:
psicometría, interpretar
sangre en el suelo.
 
Otra pregunta gratuita, lazo al cuello.

Toma la punta, yo el otro extremo.
Veamos quién es más fuerte
si la interpretación es una cuerda.

 

 

EL FILO NO MERECE SER USADO PARA SEPARAR

Todavía me cuesta decidir
si prefiero el torso desolado
o después, cuando el silencio
—fantasía primera incolora
o murmullos de infancia—
se diluye entre gritos de viraje
en dientes de serrucho.

Tenían razón los mensajes encontrados
entre la maleza cubriendo tu dignidad.
El filo no merece ser usado
para separar miembros cariñosos.

Es cierto entonces
al tocar sangre lo blanco:

todo se complica entre lo que conozco
y la presión arterial se desmaya
—se va de espalda, al saber el precio
de su existencia—.

El aire puro
está cada día más caro en el campo
y nosotros
no tenemos los pies indicados
para correr con los zapatos duros
del Estado.

Entonces el tema es:
no sabemos hasta cuándo
podremos caminar descalzos
y ver caer cascadas de glóbulos blancos
sin recibir un premio de consuelo:

engomar la conexión
con la cáscara de la madre, cortar
lo continuo.

Necesitamos una urgente pluma
y sus tacones para separarnos del suelo:
en eso consiste el primer paso.

El segundo
ya no importa.

 

 

VIMOS COSAS Y LUGARES

Bajo el momentáneo calor
siempre voluntario
de la cara interna de mi brazo:

vimos lugares varios
rincones interesantes que redondear.

El resultado de la experiencia
una suma correcta, siempre
es el mismo: poco.

En África, dice el cuento:
“no hay platos que fregar,
sobre la mesa —luego de la fiesta—
quedó el pellejo salado de su víctima
que sin saberlo; voluntaria
vino bailando”.

Deshidratados, vimos figuras
amables en su polvo: teóricos postulando
que al beber agua de lengua

cayendo de tu boca al dormir
con la boca abierta, la lluvia
conoce la envidia, cuando considerada no es
refresco constante: besos en el cuello
al mediodía.

Vimos cosas destinadas al olvido, y fue
hermoso.

 

 

Comenta con Facebook

More from Matias José Morales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *