5 Poemas de Francisca Santibáñez

Durazno

Cubro con agua la piel del durazno, froto su aspereza. Toco el vello con los labios, siento el olor amargo de la infancia. Rozo con mi lengua la cáscara, muerdo la carne brutal. Rueda el néctar de muerte hacia la tierra, arde su brillo. Destruyo con los dientes, beso todas las lágrimas. Clavo con hambre su cuesco, su profundidad. En la herida, la sangre ácida se derrama. 

Mi cuerpo es un cuchillo que atraviesa otro cuerpo.

Agria manzana

En Lesbos el agua golpea sangrante, es Afrodita. Una agria manzana ennegrece sobre la lucidez de la tierra. Distante del manzano y en su sueño sombra transparente. Se hunde en un ardor sagrado, en una luz. Se esconde en el silencio del barro y de las hojas. 

Los temporeros no la han olvidado, solo no han podido alcanzarla.  

Metamorfosis de Dafne

Padre, quiero ser la siempre virgen, la siempre abandonada sin amor, amparada por sí misma. Árbol madre abrazadora, útero furioso. Que en mi pelo crezcan las hojas acariciadas por la mano de Eros.

Que mi cuerpo se abra como se abren todas las cosas bellas. Mi cuerpo corteza, mis lágrimas laurel. Que mi cuerpo se abra como se abren las raíces bajo la tierra.

Narciso

Amor, mi verdadero amor ¿Dónde se fue el espejo de agua? En su reflejo veo al ciervo muerto que es mi rostro, frágil como una rama de narciso. Mi espíritu es el veneno que descansa en la flor. Ayúdame, Tiresias, a nacer pájaro, a nacer primavera sin vanidad que me atormente. Afrodita ¿Dónde está mi verdadero amor? En el eco de una cueva mi amor se consume de sed. Quizás quiera tocarme con sus dedos heridos y el veneno, a través de su sangre, paralice su corazón.

Muerte de Safo

El azote de Eros destruyó mi alma. Me arrastra el acantilado con la furia de un ave rapaz. Puedo ver mi cuerpo pequeño hundido en el mar, hirviendo con la sal y el agua entre la transparencia negra de las olas. 

La poesía ha sido mi única y verdadera amante. La poesía iluminada virgen, aprendiz lésbica de carnes rosadas. Hombre moreno, virilidad, fuego. Animala que amamanta a sus crías, semilla que se abre con dolor, pájaro que muere de frío bajo la lluvia. Golpe que te tritura los huesos, fiebre que no te deja dormir. Poesía de labios suaves y dientes que quieren arrancarte la lengua. Poesía, tumba de mármol, mi amor no es suficiente para ti. 

Esta noche mi cuerpo sueña entre las rocas, se mezcla mi sangre con la espuma. 

*Estos poemas forman parte del poemario La materia del sueño de Cerrojo Ediciones. 

Comenta con Facebook

More from Francisca Santibáñez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *