1 reseña y 3 poemas de la plaquette “dios” de Don Sátula − SAM ediciones.

EL SUEÑO DE DIOS

por Gonzalo Rojas Canouet

Dios está tan dormido, tan borracho que no nos escucha. Su idea original no fue esa, al contrario, quiso ser una oreja mandala para todos nosotros y, desde ahí nos entenderíamos sin problemas. La poesía no sería un consuelo de un mundo lamentable. Como dios no ha muerto, sino que está en declive consigo mismo, podemos hacer lo que queramos, escribimos.

En el libro de Don Sátula, dios es el doble, triple, múltiple. Diríamos que dios es un flujo deleziano para no reiterar prólogos rizomáticos. ¿Por qué un flujo? Porque dios es un modo de realidad: es su borrachera, su hipnótica borrachera que se va construyendo en cada poema, en una y otra realidad, como un sueño dentro de otro, en donde no se sabe si es la voz de dios la que nos habla o la del que escribe o el médium que escribe, cual otro dios o su presencia borracha más de él. ¿Qué flujo nos habla, mi Dios?:

“¿Es él en su escritura o su escritura es otro que no es?

Favor santísimo que me harías

Para saber y sentir, Mi Dios”

Lo que me queda claro entre ese pequeño espacio en que estás y no estás, entre el que habla y dios, existe un contrato sagrado. Y cuando hablo de sagrado es sobre todos nosotros y nuestras representaciones vacías en la mismidad, tan próximas con nosotros, la soledad:

“¿Es él en su escritura o su escritura es otro que no es?

Favor santísimo que me harías

Para saber y sentir, Mi Dios”

La buena soledad, nuestro barco ebrio, nuestro dios al timón y en el delirio, es hipnótica y somnolienta. Dios sin órganos, dios máquina. Como “el desierto está fundamentalmente poblado. El problema del inconsciente no es verdaderamente el de las generaciones, es un problema de población, se trata de saber cómo se puebla”, nos diría el acróbata aéreo Deleuze. Es cómo estamos escribiendo entre toda esta gente. Dios es eso, una alucinación del dios, el que no sabe qué hacer, el dios aburrido, con la gorra curva en el cráneo que duerme mientras delira, mientras los sátiros le murmullan en su oído.

En esta pasada, él perdió, consciente que todos están de un lado o más allá, Dios solo alucina como último convencimiento atrevido, como última provocación que exhala escritura:

“Se cierra y se abre mi corazón, dios mío”

Si los flujos nos dicen algo sobre la escritura, estos serían parpadeos, instantes de cierres y aperturas proyectadas por su deseo, pequeño espacio digo nuevamente, es el pulso o, mejor dicho pulsión. Un humo disperso que sin razón alguna uno aspira:

“No tengo miedo. Ya estoy invertido o lo que se diga de dejarse invertir. Nacido y abandonado a la suerte del navegante náufrago de ropas andrajosas e interior salino por tanto pensar en dulces líquidos brotados de fábricas con etiquetas conocidas y que no decide abandonar por miedo a perder en los ocho mares gobernantes de la Tierra.
Voy a quiebra y conmigo me llevo a todos los inversionistas de lo fantástico y de franquicias y de estafas y de venderse unos a otros cuan sutiles traidores del propio dinero que no nos pertenece pero que hacemos nuestro como única forma de salvar el minuto la hora el día… la vida.”

Los ovarios de María que a ti dios padre te han parido… Don Sátula se ha perdido en la medida del dios que ha construido y Él se ríe del mundo, desde la matriz de María y ahí, nuevamente Dios llora a Sátula como Elías a dios y le seca el llanto, con un papel, Manguera Riffó. Después de eso, todos, se sienten tan áridos y vacíos, que les dan ganas de escribir.

Ah!, en mis orejas ahora, Mi Wawei y La célula del capitalismo, las iré ahogando en mi caminata, cuál, no sé.

 


3 poemas de la plaquette “dios” / Don Sátula

 

BÁSCULA

Tengo un inconveniente gesto de amargura atado al portal de mi cama. No puedo arrancarlo con manecillas imantadas de cutis boquiabierto con bisturí asesino, bien cortante, pero que no deja marcas que arbitren decisiones más allá de las sabidas.

Las inmediaciones asfaltadas de vellosidades extrañas, intervienen, causan tacos y tacones a cualquier hora del apestado día lleno de holas y chaos y qué estás haciendo y un nuevo llámame en urgencia hospitalaria con todos los santos de por medio para que se críen en buena hora tras las rejas en órbita y miles de candados ardiendo.

 

Yo he visto morir a John Wayne…

Yo he visto morir a John Wayne en manos desconocidas y viejo, con pistolas viejas apuntando a enemigos viejos que ya no roban ni matan a alguien.

Un viejo está colgado, un bototo arriba del techo la mente del héroe perdida. Movimientos bruscos botan el whisky y una enfermera se burla y lo insulta. Pañales, entre el caballo y él, ya no alcanza a llegar al baño; tal vez nunca lo hizo.

La TV encendida y ni un solo programa ni una película ni un recuerdo, está tirado, congelado, en un departamento subterráneo con voces lejanas y su orina corriendo por el suelo y la enfermera limpiando e insultando y sus ojos azules lagrimeando, ya no tiene pistolas ni dama a quien proteger, sus caballos huyeron está estafado y sabe ¡bien sabe! que también los jovencitos mueren aunque sea en la vida real también mueren.

 

PADRE MUERTO

Ya sé que no estuviste en Managua ni en Beirut ni en Medellín ni en África ni en Ucrania ni en Tel Aviv ni en mi casa hace una veintena de siglos.

Escucha bien el silbido del viento empaquetado desde los dedos, desde las máquinas que no son ancestrales pero que ya te cambiaron y pusieron nuevas historias en nuestras mentes.

Estás ropero sin ropa. Niño violado, abandonado pero retratado en las prensas para que otros se enteren y no hagan lo mismo.

¡Padre muerto! ¿Alguna vez has guardado un crucifijo entre tus manos?


Sobre el autor:

Don Sátula (seudónimo de Elías Romero). Nacido en el año de 1972. Ha publicado el libro de poesía Una para los malos (autoedición) 1999; CHERNOBYL (autoedición) 2003; MAFIA DE BARRIO, Editorial EL JUSTO MEDIO, 2011. Organiza el encuentro de Mujeres Poetas Ellaz, que se realiza en la población La Victoria y del encuentro Desgenero, realizado en la misma emblemática población de Santiago de Chile. Ha sido antologado en el libro DESMANES, Poesía Combativa para la Lucha Cotidiana, editado por Quimantú, en la Plaquette La Nova Nueva Novela, Varios autores, Ediciones Punto G. Publicado en revistas electrónicas. Es coorganizador de Santiago Poesía y de sus eventos SANTIAGO 4043 (2013)  las lecturas INVADIENDO LA CIUDAD (2014), INFEXION (2015), AUTOEXPLOTACIONPOETICA (2017) actualmente prepara la lectura OBNUBILADOS, CUESTIÓN DEL SIGLO XXI . 

 

 



La plaquette "dios"/ Don Sátula será lanzada el día 19 de enero de 2019 en Horcón, en el marco del festival literario "Letras en la Arena". La presentación estará a cargo de Mauricio Torres Parades, reconocido poeta chileno y Daniel García Rojas, Editor de Sujeto Anónimo Masivo [SAM ediciones].
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