Un camión se incendia en El Peaje – Capítulo II-

Mujer Azul en el Subte ¨ Línea E, Buenos Aires, Foto de Juan Rudolffi

(VENTANA CIAN)

 

Rita Pauls caminaba incendiada,
De pronto el viento frío la apagó
Entonces se volvió hacia el oleaje de otros mensajeros.
Estaba cayendo 35 pisos abajo en un edificio que fácilmente pudo haber sido de Santiago de chile
El mensaje me llegó de otro lado
Decía “viene con todas las flores, sigue mirando como el veneno entra en el mar, sabe responder, le muerde la nariz a los emisarios, pero se oculta atrás de sus ojos”
Yo era un niño
Por aquel tiempo busqué la ciudad de Antofagasta para entender en mí
Un cambio de objetos y la madre que no podría parir.
¿Paula al rededor? ¿Poniéndole flores a su abuelo muerto después de tanta tortura?
Abajo venia un camión, el traía el alimento, hablábamos de leche, de legumbres
El suelo entero se hacía añicos
Y yo creía que estaba, pero nunca fui.
Cuando Rita dejo de bailar sobre un charco de barro a sus 9 años
Alguien le indicaba su lugar en una vieja casa olvidada, todo se llenó de colores e incluso el enfoque de la historia estaba errado, todo empezó hace algunos años atrás.

Sí, es cierto.
Ella se calma, respira. Quiere ser tierna pero sin tocarme/ cree, sin duda que, estoy probablemente sumido en el deseo.
Me mira como si fuese un monstruo dulce, como un león que fuera de las rejas podría tragarla.
Pero… ¿dentro?, dentro solo podría decaer en un rugido que algo le provoca. Luego vienen las noches y todo eso (retomamos).

Dentro de la ventana de un medio día un espejismo salvaje posee el plano blanco. Nos invitan a construir sobre él, pero teníamos los zapatos todos llenos de barro y en vez de continentes dejamos marcas bajo la lluvia que desde lejos se ven como una especie de mueca…
Somos extranjeros. Llevamos un año y pico en Argentina y la seda de Buenos Aires se ve cada vez más plena.
Es hermoso Buenos Aires aunque se va rápido últimamente el dinero. <pellejerías con tono razonable>. La policía no deja de pasar. ¡DIOS gracias que la lluvia ha sacado las manchas de sangre de mi chaqueta!.

Hace un año, un poco antes de conocer a la mujer azul (sub nombre generado a Isidora) Trabajé pegando propaganda política en las señaléticas. Aún quedan pequeños rastros,
unos adolecentes pasan perturbando a la gente. Vuelven por mi…. (los espero con ojos razonables) .

Un tipo habla por teléfono, quiere que se marche un tal “Colorado, mufa Hijo de puta”.

Un ventrílocuo mantiene mi convicción, “que se mueran todos”. “todo se está pudriendo”. “solo queda entretener a los niños”. Invoco a los ancianos, a los colectivos, a la línea “15” (sobre todo en Villa Crespo), el chaleco reflectante de la Poli, las ventanas, los atletas, las bolsas que dejan para recoger la mierda de los perros, hermosos rastros de aceite en el pavimento que al llover genera colores interminables, como un colérico esnife de una droga desconocida, nueva por supuesto, atrapante.

Es tan duro tratar de entender los techos roídos de una ciudad que llueve. Nadie esta tan lejos como antes pensé. Por eso estoy solo sacando cuentas. Viendo teñido todo el pavimento de CHICLES.
NOSOTROS; los que bordeamos el amor. Los que jamás besamos. Los que nos aturdimos con las carachas de los árboles. Los que amamos a la gente que se deja teñir por horas bajo la luz del semáforo. NOSOTROS; Los que nos cagamos de hambre y hacemos filas con todos los harapientos de Capital federal. Con los niños sin techo. Sin familia. Sin zapatos. A los que no nos costaría, o si nos cuesta no dudaríamos en afanarnos la luna, toda linda, así como la vemos, toda linda nos la robamos y ya esta. Al menos para tener un poco de luz, ya que jamás nos llegó el paraíso.

Estamos planificando el absolutismo (…)
Luego se burlarán de ello estudiándolo en las academias y leerán sus guías mientras un niño pequeño saca los rastros de sus botellas para hacerlas bailar, un sustento en el supermercado chino.

Ese cantór es como un gusano. Dice ser más pobre que yo y es probable, Pero… tiene el día a la vuelta de la esquina y tiene la esperanza fresca, el clamor, la belleza, un hijo, ¡dios! tiene a la mujer que amo.

Buenos Aires; un tango hecho de trozos del plato quebrado. Ahora entiendo a esos asiáticos chiquititos que me miraron con desprecio cuando no tenía un peso para el cambio. Ellos pegaron toda la loza quebrada con Oro.

Tengo que esperar hasta las 10 PM afuera del ECA en villa crespo de Buenos Aires. La policía pasa cada vez menos, el frío se pausa. En la esquina una especie de bruma perfecta se deja querer por el movimiento de los automóviles y casi puede aullar ante la luz neón y el colérico adicto a la pasta base. Se me acerca la bruma, se pronuncia, se acerca con la inexactitud de las tablas de multiplicar. No… ¡no!, no me aterro pero me lleno de nostalgia… una silueta!

¡yo conozco a ese tipo!

¿Podría ser que se trate de Pavel? Pero, ¿a tantos años? (UFF) ¿a tantos años del tierno resplandor?
Pasa con los ojos fríos… un criminal hijo de puta, tiene algo guardado en la campera, esas formas de caminar no son correctas. Tiene los ojos fríos, y los posa terriblemente en la penumbra, está recitando el nombre de los amigos que partieron, misericordia…

SE FUE.

Dios, ¿me puedes bendecir hermosa danza?
Los pusieron a todos en fila ante el muro de concreto. Nadie lleva su ropa. Cantan el clamor de un tipo sin ojos.
¡Carguen!
Caen dos pétalos celestes
rosan el pelo de Rita Pauls, su frente se mueven con su exhalar, llegan al barro.
¡APUNTEN!
Mis hermanos están viendo telenovela mexicana, mi madre lee a Adolfo Becker.
¡Fuego!

Así se desmienten los caracoles viscerales, y apenas distraídos tienen tiempo de dejar sus caparazones como regalo de sus almas, esta tormenta saca brillo en la alfombra.

Isidora está cantando sobre el colchón. Es un gran chiste todo esto, dejar de lado todo… trato de poner una canción por internet, pero la publicidad dicta a un finito apretado de alma cantando peores miserias.
Quisiera estar mirando el canal donde me bañe de niño en San Isidro de Vicuña de Chile en el campo absoluto del valle del Elqui.
Mi padre se fue después de que yo naciera, no tenía tantas opciones el muchacho, entonces caminó toda la carretera norte, sur, centro, hasta llegar a la lluvia, ahí se refugió en una cabina telefónica y llego el señor X a golpear la puerta.

¡Saca de ahí tu cuerpo miserable! (le dijo el señor X), tu vida no tiene mucha opción, se condena al dolor, ven y déjate matar a golpes, si lo haces ahora no mirare tu profundidad.

(silencio).

¡No los escuches papá!, respondí. En algún lugar de la cordillera dejaron tu alma, yo estuve y créeme, extasiado con las drogas más hermosas, las más adorables y dulces, el señor X jamás se alejó tanto, siempre me habló de ti. Si le abres las puertas todo se habrá podrido, más encima espérate 20 y tantos años después, tendrás más hijos y una nueva casa. La vida será justa para ti, pasarás tus días enseñando el cosmos en la viñita, parcela 5 de vicuña de chile y jamás nos volveremos a ver.

A media cuadra del “ECA” se afilan los motoqueros para repartir las pizas,
Los polis ya no se acercan,
Yo los extraño,
Ya nada puede ser una solución…

Jamás volveré con un automóvil, Fernanda. Ya me olvidé un poco de la Flaca. La Hoch está en el norte mirando claveles secos hechos de tela, sí, ella es hermosa, pero … nada de tiempo pasa. Detente, ¡detente! Jamás volveré con un automóvil a Antofagasta, Fernanda, tú tampoco fuiste tan Penélope que digamos. Todos esos rastros de migas quedan repartidos en las mesas de un tierno chile, todo el país.
¡No tenías por qué cargarme la pipa de Base! Ella se acostumbró más al pacifico, yo lo respiré mientras me ahogaba—vivo asqueado de la sal.

Mi amigo se cagó en tuberculosis. “esa merca estaba mala, pero… (mmm) pude haberme contagiado en el laburo, o en casa”.
¿Cuándo fue la última vez que dejaste de tragar mierda?

Una persona le da instrucciones al Mundo de cómo hacer bien un “Cadáver exquisito”
Mira con la frialdad perfecta como para que todos le creamos
Duerme en el sillón de la casa de un traductor-librero
Toma vodka como si fuera AGUA
Yo he quedado hipnótico, medio desentendido incluso. Dedos amarillos de fumar sin entender, sus ojos de árbol del sur de chile me aturden, está loca, no me he dado cuenta de la condena. El día está nublado, (lo escribo un año después de conocerla y lo reviso cuatro o cinco años, después), no he podido leer nada de esos papeles. Solo me fijo en su nariz que respira el ultimo coro de los muertos en la nieve de la cordillera de los Andes, a los cuales jamás dimos sepultura. Puede ser un día común, pero, He conocido a la mujer azul (bajo relieve por supuesto).

¿recuerdas al señor X y a la policía?

Tengo unas ganas de que nos reventemos en baile. Se siguen moviendo los distanciados, unos más lejos que otros, todos parecen reír.
Buscamos suplemento, pero la noche espera afirmada al pasamano y en vez de viejos o carroña, en vez de colores pausados, crema O SANGRE, ¿viento al fin? (en Arica de Chile me enamoré profundamente de una muchacha que acomodaba autos, al preguntar por ella en el colectivo me dijeron que tenía esquizofrenia, era muy linda, tenía los pómulos pintados con rayfilter rosa, he vuelto cada vez que puedo, ya no existe, le escribí un cuento, la llamé Galí)

Nos quedamos solos y no necesitamos guardarlo porque somos invisibles, podemos volver cuando queramos…

Una Chica se me acerca:
“soy Victoria” – me dice con un tono familiar
“¿Cómo estas Gastón?”
“ya volví del sur”
“no he vuelto a encontrar conversadores platónicos”.
“dicen que aún no remueven el camión calcinado”

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