Dos poemas de Pedro Hesse

Dejé de pensar, cerré lo ojos, sentí, lo escribí, lo pensé y lo edité

 

I

Cierro los ojos

Escucho el sonido sulfúrico en la respiración oxidada

Los órganos avanzando con el ceño fruncido por el tráfico

Una ventana tiritando de miedo.

Mi boca está acida gracias a ese arrollado de lluvia primaveral,

Al aceite de bacalao le da asco su primo.

Estaba helado el pasto de adentro

Y comérmelo me hizo mal,

Me siento enfermo,

Pero me sostiene el lápiz de mi mano derecha,

Como un pasamano cubierto de plástico.

En la mano izquierda mi dedo anular y medio sostiene a una mujer que recita mis textos,

El pulgar y el índice se tocan,

Sujetan mi libreta,

Forman un tres,

Tres minutos esperando,

Pero puedo soportar un poco más,

¿Por qué cerré los ojos?

Para no gritarle al chofer, abre la puerta CTM!

 

II

Santiago de noche y lloviendo

Voy en el metro,

La multitud hace que mi dignidad desaparezca,

Se mescle entre las piernas del vagón,

Cierran los ojos los que van abrigados

Cierran los ojos los que escuchan música

Cierran los ojos los que se abrazan

Y yo los mantengo abierto, bien abiertos

 

III

Busco encontrarme con alguien de casualidad,

Mujeres con pancartas,

Con megáfonos en la boca,

Tomadas de la mano,

Por la despenalización de una prohibición

Esperaba encontrarme con una poetiza,

Que se arrancaba de mis miradas,

La ansiedad le cercenaba los dedos

Sé que encanta al mundo,

Pero conmigo no puede o no quiere,

O quizás soy yo el tirita y se estanca

Para demostrar que soy una partícula de polvo que tuvo la suerte de ser vista por ella.

 

 

 

Después de leer esto, creo que me falta una mina

 

I

Volví a acordarme de ti y se me pudrió el corazón

Me dieron unas ganas locas de llamarte,

Y saber de ti,

Los suspiros ahora producen dolor,

Pero calman la angustia.

 

II

Estoy con la confianza baja,

Quiero a alguien en quien confiar.

No tuvimos sexo,

Pero, aun así, bebí toda la piel de su cuerpo.

Sabía a miel,

De su inteligencia

De sus canciones.

Pero no es para tanto.

 

III

Ahora voy donde el Oscar,

A fumarme un pito,

Tomé la micro 423,

Me recuerdo de Laura Paola,

Una vez que tomamos la misma micro

Y yo la besaba todo el tiempo,

Estando con mi amigo Max al lado.

 

IV

Paso por fuera de la estación Vicuña Mackena

Me veo nuevamente sentado esperándote en el piso,

Terminando de escribir un poema

Y en su último verso pongo

“Ahora ya no estas”

 

V

La micro está en un taco

Con audífonos escucho música gitana

Hay una pareja bailando cueca en el semáforo

Y otra al frente mío

Inundando mi espacio,

De hecho, mientras escribo estoy tocando su brazo y su cartera con mi pelvis.

 

VI

La micro da y da vueltas

Se subieron dos hombres con traje,

pero a diferencia mía son mormones.

Los olores mezclados del perfume barato

Y cuerpos de trabajo.

Huelo a mi Alejandra,

Mi primer amor,

De las mujeres que he tenido no he dejado de querer a ninguna.

 

VII

La micro deja de dar vueltas,

Ahora escucho jazz,

Una mujer de pantalón gris

Con un bonito trasero me estaba mirando

Le devuelvo la mirada con una sonrisa,

No mostrando los dientes

La cohibí porque miró para otro lado,

Después se baja.

 

VIII

Hay otra mujer bonita,

Pero no la mire tanto,

Ni le sonreí,

Ya le sonreí a una,

Soy fiel de sonrisas,

Por lo menos en la micro.

 

IX

Me acordé que tengo unos números de mujeres

Que conocí borracho,

Pero se me olvidaron sus nombres.

 

X

Están arreglando la calle,

Con máquinas de ciencia ficción,

Aprietan la tierra.

 

XI

Oscar me dijo que el viernes pasado conseguí 3 números,

Y pienso que si aplicamos

La regla del 3,

fue un sólo número.

 

XII

Le pedí el número a una mina en el metro,

Invente que era abogado

hasta le recite un poema (no me acuerdo cual)

me lo iba a dar,

Pero, saque mi conchita de celular,

-Un abogado no tiene ese celular, me dijo.

Oscar dice que la gente alrededor estaba muerta de la risa,

Yo no me acuerdo mucho,

Son como imágenes de un sueño,

Una realidad absorbida por el instinto

Solamente instinto y

Verdad.

 

XIII

Estoy en la espera de la 104

En dirección a mi casa

¿Mis calcetines de marihuana habrán pasado desapercibidos entre tanta extraña elegancia?

Sentí miedo

pensé que me iban a asaltar,

De puro perseguido y volado.

Toda la gente anda volando

Ahora escucho reggae.

Y falta un solo paradero para llegar a casa.


Imagen de portada: Nathan Oliviera
Blue Head (1990)

 

 

 

 

Comenta con Facebook

Tags from the story
, , , ,
Written By
More from Pedro Hesse

Un hombre en la marcha feminista

Partió por un mensaje de texto, en que Jessen, me pregunta: –...
Read More