Belén Mackinlay: Huella.

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En La Pallirí (Suna Rosa), el primer tema del segundo disco de Belén Mackinlay, Huella (Disponible en Spotify y en Itunes), el piano de Alejandro Kalinowski entra en escena algunos compases antes de que irrumpa con belleza la voz de Belén. La percusión, a manos Carlos Rivero, y el contrabajo de Pablo Tozzi completan el cuarteto que, a excepción de este último que hoy ocupa el lugar que tuvo el contrabajista Guillermo Delgado, acompañó a Belén en la realización de su primer disco Trébol Blanco (San Pastor Records, 2012) felizmente nominado a los Premios Carlos Gardel en la categoría Mejor Álbum Artista de Folklore Nuevo 2013, año siguiente al de su lanzamiento. Y que los llevó a participar dos veces del célebre Festival de Cosquín.

La nominación de Belén es algo que no sorprende considerando su importante participación en diversos musicales y espectáculos presentados en teatros destacados de Buenos Aires. El inicio de su carrera, cuando protagoniza Broadway II, un exitoso montaje musical presentado en el teatro Blanca Podestá y el teatro Metropolitan, es un ejemplo de esto (su biografía, su carrera y sus próximos shows los pueden revisar aquí).

Su segundo disco sigue la línea folklórica urbana de la que nos habla en esta pequeña entrevista que le hicimos en SUDA LA LENGUA. Huella recorre con soltura el Folklore argentino con un especial énfasis en los autores salteños, pasando por la Rioja y la provincia de Buenos Aires. Y no olvida hacerle un guiño a artistas de la talla de Violeta Parra (Corazón Contesta) y Chabuca Granda, ampliando el panorama a lo sudamericano.

D: Entiendo que comenzaste tu carrera musical actuando en los famosos teatros de corrientes, en diferentes obras importantes, y luego, en 2011, decidiste emprender una carrera como cantante en solitario. ¿Cómo fue construyéndose la idea de convertirte en una solista, de alejarte de los grandes escenarios, de los teatros de la calle Corrientes y emprender una carrera musical como cantante?

BELEN: Hola, Daniel, Sí, efectivamente trabajé muchos años haciendo musicales. Empecé como por casualidad y me fascinó ese mundo, el teatro y los directores que venían de afuera. Aprendí un montón de todo eso, pero cuando estaba embarazada de mi hija, que hoy tiene siete años, me vino esa necesidad de hacer algo propio, de hacer algo que tuviera que ver conmigo, que tuviera que ver con lo que quería contar, y no tanto ir a un teatro e interpretar una obra y las canciones que proponía otro.

Y fue así que me surgió como esa necesidad de volver a mis raíces, a ese Ayacucho donde me crié, donde hay, campo, verde y todo eso. Era una necesidad de volver a mis raíces, a mi infancia. Me encontré con todas esas canciones que cantaba mi mamá, que es mendocina, y con parte de las costumbres que trajo mi familia cuando vinieron a vivir a Buenos Aires: hacer esas reuniones en donde la guitarra no podía faltar, después de esos platos típicos que cocinaba mi abuela. Nos juntábamos en el living y mi tío y mi mamá cantaban. Yo crecí con esa música.

Y fue así que me surgió como esa necesidad de volver a mis raíces a ese Ayacucho donde me crié, donde hay, campo, verde y todo eso.

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Entonces, cuando estaba embarazada volví a eso y quise hacer esa música pero con todo lo que había cosechado haciendo musicales durante todos esos años en los teatros de Buenos Aires. Pero, no cantar como lo cantaba antes, como lo cantaba mi mamá, sino buscar una fusión entre ese espíritu de la tierra y ese espíritu urbano con el que yo me había criado, lo que viví de niña en Ayacucho, en la provincia, y lo que viví ya en el colegio en CABA. La idea comenzó a tomar forma cuando me junté con Alejandro Kalinoski que es el pianista con el que yo venia trabajando con un grupo que se llamaba FRIGUE, haciendo conciertos ahí en Clásica Y Moderna. Es un pianista que viene del jazz, muy reconocido acá en todo lo que es el circuito jazzístico y le dije que quería encarar esa música folklórica pero con ese mix urbano, con un poco de jazz, imbuido de una mirada más contemporánea. Guillermo delgado que era el que tocaba el teclado con nosotros en ese momento y Carlos Rivero, un maestro de la percusión en Argentina.

D: de todas formas La historia de como llegaste a componer es muy linda, el incentivo de volver a tus raíces para comenzar esta carrera como cantante te llevó a publicar tu primer disco y al año siguiente fuiste nominada, por Trébol Blanco, a los premios Carlos Gardel por mejor Álbum Folklore nuevo. ¿Cómo te tomaste toda esa experiencia?

BELEN: Recibir la nominación fue que algo que no esperábamos, el sentir que este disco, que era un disco independiente editado por San Pastor Records, haya tenido ese recibimiento por el público fue una alegría enorme. Más aún a partir de la nominación de los premios Carlos Gardel, le dio un empujón bárbaro al disco; se empezó a vender más, se empezó a mover más en las radios y eso nos ayudo a que nos convocaran del festival de Cosquin. Tocamos en el festival dos años seguidos. Y eso fue maravilloso, tocar ahí frente a miles de personas que aman el folklore fue increíble, una experiencia única, con la adrenalina a tope. Y la nominación fue para mi el re seguro de que esas cosas son transparentes porque la verdad es que el Trébol Blanco era un disco que no tenia lobby, ni siquiera una discográfica conocida que podía presionar nada. Así que fue una linda sorpresa.

Recibir la nominación fue que algo que no esperábamos, el sentir que este disco, que era un disco independiente editado por San Pastor Records, haya tenido ese recibimiento por el público fue una alegría enorme.

Belen Mackinlay Huella 3



Belén se presenta este

Miércoles 4 y 11 de noviembre a las 21

Clásica y Moderna | Callao 892

Localidades $120.

Reservas: 4812-8707

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Revista Cultural, Multimedial, Latinoamericana.

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