Entrevista: Misi Andrenacci

A Misi Andrenacci, una de las nuevas voces de la música de autor en Buenos Aires, la conocí mientras cursábamos juntos la carrera de Letras en la UBA, tocando guitarra en el patio. Allí fue en donde la escuché cantando.

No tanto como en literatura, pero también en música me veo en la posición de conocer y escuchar músicos y compositores. En Santiago y en Buenos Aires. Y he notado que es en las flexiones personales, íntimas de una voz, en donde se aprecia la  densidad conceptual y emocional de alguna canción. En la música la carga semántica que en la charla lleva lo gestual, en la Canción  se traslada a la voz. Por eso es  que se aprecia una voz original, con voluntad notoria de serlo, como en Misi Andrenacci y por eso me quedó dando vueltas después de escucharla. Pero bien, mucho tiempo después de conocernos me enteré de la salida de su disco “Uno” y se fue gestando la idea de esta entrevista. Un disco repleto de referencias a la búsqueda de una paz acaso imposible de poseer completamente, abordada desde una poética que tiene mucho de una nostalgia que colinda a veces con la rabia y otras con la esperanza. “Si me canso de pensar subo la bici y / leo un poquitito más/ si me canso,/ ¿cómo lo voy a saber?” nos dice en “Pestañas” una de las canciones que podemos escuchar en la web.
En esta entrevista hablamos sobre todo de su primer disco y lo que ha significado para ella el proceso de la creación.

Daníclates (D): ¿Hace cuanto que salió el disco? ¿Cómo fue el proceso desde que se te ocurre la idea del disco hasta que llegaste a producirlo?

Misi Andrenacci (M): Hace un año que salió el disco. El disco igual, yo no sé si lo notaste o lo viste, es un disco que está fragmentado, no fue grabado en los mismos lugares. Yo, en realidad, arranqué porque gané un concurso en un lugar que se llama Estudio Urbano. Gané ese concurso que me daba la grabación y mezcla de dos temas. Entonces, grabé esos dos temas y cuando salí de eso no supe bien qué hacer con esos dos temas, tenía los dos temas pero no tenía idea de qué quería.

D: No sabias qué querías hacer.

M: No sabía que quería hacer. Me anoté en el concurso por un impulso y después de salir de grabar dije  “bueno y ahora porqué hice esto”,  en ese momento, creo que todavía estaba en la facultad (Filosofía y Letras – UBA), todavía cursaba. No me acuerdo, exactamente, qué era de mi vida en ese momento, pero no estaba al cien por ciento con la música. Estaba estudiando y todo, pero el ritmo que llevaba no era el mismo que estoy llevando ahora, y, entonces, como que de repente empecé a puntear la idea de que estas grabaciones estuvieran enmarcadas en algo más grande porque yo también estaba haciendo un montón de canciones y estaba componiendo a un ritmo de una canción por semana. Estaba componiendo mucho, mucho, mucho y tenía la necesidad de hacer algo con eso. Entonces, agarré y llamé a un amigo y le dije “puedo ir a grabar a tu casa” y me dijo “sí”. Fui, grabé un tema en su casa. Y después me di cuenta de que tenía que hacer más que eso. Que tenía que llamar a alguien que me llevara a producir todo, que tenia que grabar todo y que tenia que unificar todo. Tenía ganas también de empezar a moverme de alguna manera. No se si quería hacer un disco, quería empezar a tocar, quería empezar a sacar cosas.

D: ¿Cuanto te demoraste en grabar el disco?

M: Más o menos estuve todo el año, porque tuvo sus vericuetos y detenimientos. Me parece que lo importante es que aprendí que las cosas llevan mucho trabajo y que está bueno confiar en que si uno pone trabajo vas a llegar a un buen resultado. Trabajo y paciencia. Esta bueno meter laburo. No dar nada por sentado y al mismo tiempo tampoco caer en la facilidad. Ser muy detallista. En que si uno quiere algo va a tener que trabajar.

D: Son bastante íntimas las canciones. Aunque sean de diferentes épocas, tienen esa unidad. Se nota que hay un estilo, se nota que escribes de una forma. Me di cuenta que las canciones tienen la letra en el bandacamp donde se pueden escuchar (aquí). Y me parecieron letras muy inteligentes, es una linda poesía también. Como letras que sin la música también funcionan. Y en ese sentido como es que fuiste dándole forma a la idea en tus canciones.

M: A mi me pasa que no puedo separar la música de la letra. En general, siempre que compongo lo hago muy a la par. Letra y música. No me sale componer una música por un lado y después, en una instancia muy separada, la letra. Siempre que intento hacer el ejercicio de escribir una poesía que me gusta e intento ponerle música después o viceversa no me funciona tan bien como cuando hago todo de un tirón, en un mismo proceso. Aunque creo que también es un buen desafío ¿No?, salirse de lo que a uno le sale y de repente bueno, pesco esto que escribí y pensar en cómo le pongo música. Me gusta esta melodía y a qué letra me lleva. Pero, en general, trabajo mucho a la par letra y música. Porque también así es como me sale cantarlo. La música que hago tiene mucho que ver con la palabra. A veces siento que hablo. Cuando estoy cantando, como que es la palabra hablada y un poquito cantada. Está muy cercano a la palabra hablada. Incluso la forma en que pronuncio, no sé si alguna vez me viste cantando en vivo, pero, pronuncio muy cercano a como hablo. Soy bastante gestual, a veces. Pero porque me es importante eso, que esté relacionado.

Me parece que lo importante es que aprendí que las cosas llevan mucho trabajo y que está bueno confiar en que si uno pone trabajo vas a llegar a un buen resultado.

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Imagen: Fran Rodriguez

D: Si, si te vi cantando. Pero dime ¿Cómo empezaste a componer?

Canto desde muy chiquita, porque en mi casa estaba muy presente la música. Eh, pasa que estaba tan naturalizado eso que nunca me cuestioné que cantaba o que la música era parte de mi vida. Por eso cuando terminé la secundaria, lo primero que hice fue decidir qué carrera hacía si letras o música. Y de hecho, siempre que compuse, lo hice de una forma muy inconsciente, yo era re chica y escribía canciones y no me daba cuenta de que estaba escribiendo canciones, lo hacia muy como acto reflejo, era muy raro. Mucho tiempo después, recién hace un par de años, me di cuenta de que había compuesto un montón sin darme cuenta. Era adolescente y tenía muchos conflictos en la cabeza e iba y hacia una canción y no me daba cuenta de que lo había hecho ¿Entendés? Simplemente cantaba la canción y quedaba ahí en un cuaderno. Y mucho tiempo después encontré todas esa canciones y me resultó muy gracioso, me di cuenta de qué lo había estado haciendo siempre de manera muy intuitiva, sin fijarme demasiado en lo que estaba creando.

D: ¿A qué edad fue la primera canción?

M: La primera canción que hice, la hice en el taller de guitarra que hacia en la primaria, en MI. En la primaria había varios talleres y había un taller que era de guitarra y me metí ahí y ahí toqué mis primeros acordes que fueron la, re y mi y con esos acordes hice mi primer canción.

D: La Re Mi. Un clásico de clásicos.

M: Que fue sexto grado de la primaria, tendría 10 años. Con esos tres acordes.

D: ¿Y La letra? ¿Cómo se llamaba?

M: La canción se llamaba siente. Era muy tierna. Decía “siente… “¿No te vas a burlar no?

D: No, yo a esa edad escribía cosas muy cursis, también. (risas)

M: Siente como el viento te raspa la cara, decía. Era una especie de discurso próvida, digamos. (risas). “Siente…”, era muy gracioso. “Siente cuando alguien te tiende una mano, siente cuando miras las nubes del cielo”.

D: Entregada a la alegría de la vida.

M: Si, si, una niña feliz era. (risas)

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Imagen: Azul Silva

Para mi Buenos Aires en ese sentido está buenísima. Hay un montón de lugares para tocar. Casi todos están con las puertas abiertas para que toques. 

D: ¿Cuantas de las canciones que tienes las consideras “canciones tocables”? De disco o en vivo.

M: O sea a ver, por ejemplo, el año pasado que tuve que componer a este ritmo de una canción por semana. Saque muchas canciones. De las que toco en vivo, porque es lo que tengo armado, toco diez, digamos. Pero todo el resto es material que tengo que empezar a laburar o ver cual es la posición que tendrán. Lo que me pasa ahora es que este disco para mi se acabó. Ya no quiero más voz y guitarra.

Así que ahora estoy comenzado a laburar con una amiga, en un dúo. Y está buenísimo porque ella trae otras ideas que son distintas. Está bueno también laburar con otro, hay que darse esa posibilidad también. Lo que me está pasando ahora en este momento es que estuve mucho tiempo sola y estoy un poco saturada de ese espacio. Como que necesito escuchar otra sonoridad. Mi amiga toca el piano, el teclado y canta. Entonces estamos haciendo un dúo con ella y estamos componiendo, estamos arreglando unos temas míos y estamos componiendo cosas.

D: ¿Qué te ha parecido la escena porteña?

M: Para mi Buenos Aires en ese sentido está buenísima. Hay un montón de lugares para tocar. Casi todos están con las puertas abiertas para que toques. Hoy en día escribir algo es súper fácil. Está al alcance de todos. Incluso grabar un disco, aunque tienes que invertir un poco de dinero, es algo bastante accesible, es algo que puede hacer la gente. En otra época grabar un disco era una cosa delirante, hoy en día hacer una cosa en forma independiente le interesa bastante a la gente, está lleno de lugares en donde tocar. Estuvo buenísimo para mi este año, porque tocar te implica de todo, conocer lugares, personas. También, es a veces que vaya gente, a veces que no vaya nadie. Enfrentarte con eso también. Aprender a tocar con la misma intensidad para mucha gente y para poca gente. Está bueno Buenos Aires para mí en ese sentido.

Aparte de que el género canción, está encontrando un espacio copadísimo, un montón de gente está componiendo canciones y quiere tocar y, fue bastante fácil encontrar gente que estuviera en la misma , por todos lados. En cualquier lugar que tocaba me encontraba con gente, hay mucho talleres también de música, de composición.

D: Yo siempre cuando voy a escuchar alguien nuevo me pongo a estudiar como se mueve el artista en el escenario. Que siempre hay que tener algo. ¿No? No sé si estás de acuerdo conmigo. ¿Cómo lo haces tú arriba del escenario?

M: No digo mucho, no explico nada, canto las canciones. A veces digo alguna que otra cosa, pero soy más bien tímida en eso. Mis amigas siempre me dicen, tenés que decir algo! (Risas) ¡basta, basta de cantar! Pero a mi me gusta, hay algo que me gusta en que sea así. Hay veces en que siento que se instauró mucho la dinámica de esa cosa del escenario, de que el artista tiene que subir y decir algo y decir esto lo compuse porque no se qué. Yo no estoy tan de acuerdo con esa visión. Me gustaría sí que hubiera algún manejo escénico diferente en la música. Siento que a veces es medio rígido ese formato de escenario y cantante. Es un formato muy establecido. Cosa que no pasa con el mundo del teatro, viste, es una cosa mucho más libre el cómo se configura, ellos se dan mucho más espacio para el manejo escénico. Pienso que la música podría aprender un toque de eso. Pero yo, particularmente, no digo mucho, me presento, este tema se llama de tal manera y lo canto. No se si está bien o mal, pero es como me gusta hacerlo.

D: ¿Te pones nerviosa cuando subes al escenario?

M: Si, un poco. (risas). Al principio sí que me ponía nerviosa, pero se manifiesta sobre todo en la guitarra, porque yo canto más que tocar la guitarra, entonces es mi punto débil, donde puedo fallar, la voz no me cuesta tanto, pero la guitarra hay veces en que me pone muy nerviosa.

Y me di cuenta que la música es infinita

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Imagen: Azul Silva

D: Lisandro Aristimuño te mencionó en una de sus recomendaciones mensuales. ¿Qué significó para ti eso?

M: ¡Estuvo bueno! lo que tiene de bueno hacer un disco es que te empezás a mover. La gente te empieza a hablar. Te escriben, te dan devoluciones, se genera un movimiento, y a veces es un poco más agresivo que otras veces pero otras está muy bueno.

Estuvo bueno, igual, el sábado que viene tengo una fecha, y eh, es la última fecha en donde voy a presentar el disco. Después de eso no voy a estar moviendo más esas canciones. No las voy a tocar más. Así que me estoy despidiendo, porque cumplí un ciclo.

D: Qué ha significado para ti el hecho de estudiar música. La gente que conociste, el proceso, etc.

M: Y me di cuenta de que la música es infinita. Cuando empecé a estudiar en serio, dije “ya está, nunca voy a dejar de estudiar” porque es infinito lo que podes aprender y lo minucioso que se puede ser. Hay tantos detalles y lados hacia donde ir. En este momento estoy completamente apasionada y siento que quiero disfrutar todo lo máximo posible. También me doy cuenta de que es un proceso larguísimo y muy difícil de ver en el instante. Uno ve los resultados de todo el laburo que está haciendo ahora mucho tiempo después.

Imagen de portada: Marina Daiez

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