Santiago: La Ciudad Extraviada

Santiago no has querido ser el centro y tú nunca has conocido el mar. Sera que esa frase del grupo Santiago del Nuevo Extremo expresa muy bien la situación emocional de nuestra urbe capital. Santiago al igual que un hombre que no quiere asumir una gran responsabilidad -pero que la tiene que tomar por obligación- fue extrañamente elegida capital de Chile, porque al coño de Pedro de Valdivia se le ocurrió que este era el mejor lugar. Y ya que este tipo –circunstancialmente- eligió este territorio, nosotros -con una creatividad extraordinaria- seguimos manteniendo la capital de Chile en el mismo sitio. Algunos historiadores dicen que debió haber sido Valparaíso, por su gran movimiento portuario durante el siglo XIX, pero de todas maneras fue mejor para Chile que Santiago haya sido la elegida. De haber sido Valparaíso, la inauguración del Canal de Panamá en 1914 nos hubiera mandado al carajo en términos económicos.

Pero Santiago, que no eligió ser centro y que actualmente padece de un nivel de estrés al borde del colapso, tampoco conoce las brisas marinas, solo sabe de atochamientos vehiculares, smog, y niveles de percepción de seguridad bajísimos.

Es difícil ser Santiago. Llamarte ciudad es como ser mujer y llamarte Alex, muy pocas mujeres aguantarían una situación así. Es como una mala broma de tus progenitores. Como paso con Valdivia quien re nombró este lugar como su tierra, pero poniendo el apellido materno de “nueva Extremadura”. O sea llamarte Alex porque tu abuela se llamaba así. Y en medio de este extravío indentitario de nuestra ciudad, habitamos sus hijos que nos comportamos como hijastros la gran parte del tiempo que la transitamos. Cientos de miles de transeúntes, automóviles, microbuses, usuarios de metro, ciclistas entre otros hablamos de “lo mal de esto”, “de lo mal de aquello”, lo que nos hace cambiar de humor y tener comportamientos francamente mal educados unos con otros.

Me pregunto entonces cuando dejaremos de malvivir esta ciudad. Se habla que hay un malestar general de la población, por los cambios que no se han realizado. Podría apostar a que si se solucionaran la mitad de los problemas que tuviéramos como santiaguinos, igualmente seria nuestra característica ver permanentemente el vaso medio vacío.

Ciudad traumatizada en su gestación, habitantes traumatizados por un estilo de vida que raya en lo inhumano, son el caldo de cultivo perfecto para que esta (nuestra) ciudad sea una de las peores en calidad de vida, si nos comparamos con el parámetro OCDE.

Los santiaguinos además tampoco queremos salir del closet y con una permanente actitud snob no reconocemos lo bueno que pueda tener Santiago. Y por otro lado el habitante de región, hastiado por un centralismo subdesarrollado, pero sorprendido por el estilo de vida que se vive aquí, anhelan las facilidades de la capital, pero no cambiarían su terruño regional jamás de los jamases.

Así está la cosa, Santiago, no te queremos los que vivimos acá, y los de afuera te tienen mala por ser quien eres y vivir como vives. ¿Cómo vamos a poder escribir de ti con tamaña avalancha de sentimientos que nos agolpan? Con las contradicciones vitales que tienes y que nosotros tenemos. Aun hoy en día no hay una novela para Santiago. Nadie quiere escribir de su madrastra, a menos que sea de una bonhomía que roce la santidad. Tendrás que seguir esperando Santiago, a que nuestra mal querencia algún día te deje en paz, quizá alguien después de eso se anime a narrarte de verdad.

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1 Comment

  • Santiago… Yo soy de los que creo que existen muchos lugares mejores, muchas ciudades en este país que merecen ser “el Centro”… Genial aquella reflexión sobre Valdivia y su responsabilidad en el hecho de que Santiago sea Chile… Entreparéntesis, la historia “no oficial”, la que yo considero más verdadera, cuenta que ese tipo era un idiota asesino y cochino, como a veces es el aire de la Capital…

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