Primera Editorial de Suda la Lengua

Terminando el séptimo mes del año, y a 17 meses desde que la idea de Suda la Lengua diera su primera estocada al mundo, o enterrara su primera estaca en la construcción de este campamento que habitamos ahora, nosotros los Sudarios, promotores de Suda la Lengua. Decimoséptimo mes desde la primera estocada, pero no desde la primera premeditación, que ocurriera en la mente de cada uno de nosotros, consciente o inconscientemente, ya sea como meta o como deseo, como frustración o trauma, a lo largo de toda nuestra vida, lo que alarga mucho más el cuento, quizá desde el inicio de cada una de nuestras historias, y que será escrita y publicada a través de esas páginas, códigos binarios, por cada uno de nuestros autores, a sabiendas o no de que lo que estamos contando no es más que una tangente que aborda la circulosa vida de Suda la Lengua. 17 meses han pasado y ya nos hemos sentido lo suficientemente Sudados para empezar a escribir una primera editorial, y plasmando nuestros estilos nos haremos cargo de repetirla cada semana, en manos de cada uno de nosotros, pero siempre bajo el mismo nombre que nos encubre y nos respalda, y nos hace sujetos anónimos, pero masivos.

Y si no fuera porque nos hemos reunido en torno a esta entidad Suda la Lengua, y hemos acordado atenernos al rito dadivoso de escribir un texto identificándonos y movilizándonos semanalmente, quizá no habría nada que contar, ni mística ni seducción, porque no hay mística sin rito, y no hay seducción sin literatura.

Entonces, esto es lo que queremos hacer: literatura. Y corremos el riesgo de equivocarnos a ojos de otros pero no a los nuestros, pues para nosotros no es más que el humano ejercicio de la escritura. Digámoslo, un revolucionario jamás se equivoca, a lo más vive la derrota, no hay error en un acto anti-sistémico, y la literatura ES un acto anti-sistémico, pero a un sistema que es el de la existencia, de la vida y de la muerte, del pensamiento y la experiencia. Por lo mismo, no podemos equivocarnos al tratar de hacer literatura, puede ser sí, que nuestra propuesta no logre derrotar los límites dibujados hoy en la configuración del mundo, y si así fuera, quizá no seremos más que un puñado de locos, lunáticos trastornados con la banalidad de la existencia, con el acontecer y la trascendencia.

Y una cosa más, el motivo de los cruces entre filosofía y literatura salta a la luz a partir de esta comprensión del fenómeno literario que acabamos de esbozar. Así como la literatura pone en ejercicio un movimiento transgresivo a los límites que nos impone la existencia,  y en ese ejercicio puede modificarlos o no, así mismo la filosofía se encarga de comprender estos movimientos y con ello a su vez comprender los movimientos que están operando ahora en nuestro habitar en el mundo, de modo que en algún momento, quizá en el futuro, lleguemos a comprender qué es lo que estamos haciendo en este planeta tierra. Simbología del pre-desastre operando en la órbita de Suda la Lengua.

Nos vemos la próxima semana, quién sabe con qué editorial.

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