Reseña: Karmelo Iribarren, “No Hay más”.

El poeta español Karmelo Iribarren, precedido por una larga y personal trayectoria, ha caracterizado su poesía con claros y simples trazos de un realismo brutal, limpio (como dijera alguna vez Luis Antonio de Villena) y al mismo tiempo demostrativo de su propia vida. En tiempos como éstos, donde la posición de la poesía se ha maleado hasta llegar al punto en que el caminante diario no considera asidero ni posición en la literatura, Iribarren puede demostrar que es posible recorrer la ciudad y hacer poesía de la reflexión.

Pero, sin embargo, ésta no es una reflexión cualquiera. Es una reflexión de la disonancia entre ciudad y comunidad, donde Iribarren es lo más parecido a un perro callejero expectante de todas aquellas actitudes que pudiesen en algún punto, ya sea desde lo amoroso hasta la simple mirada injustificada y molesta de una mujer (“una mujer en el espejo, mirándome/ como si fuese yo/ el responsable/ de todo lo que le pasa, / de todo lo que nunca/le ha pasado”)[1] darle una característica peculiar a ser un sujeto más en la ciudad. Y reflexiones que no sólo se mantienen observando lo personal de las constantes caminatas que observamos en Karmelo Iribarren, sino que también lanzan perspectivas hacia el futuro como en “Intuición del Frío”: “No es el de la niñez, / aquellas mañanas de diciembre, / a lo largo del río, / hacia el colegio, (…) No, este es distinto, este/ da miedo: viene del futuro.

La editorial Zindo&Gafuri ha publicado “No Hay Más”, una antología, que al igual que “La ciudad” (Editorial Renacimiento, España, 2002) está revisada por el propio autor, manteniendo un carácter estético y de orden notable para adentrarse en la poesía de Iribarren. Sumamente importante es que lo haga una editorial argentina en crecimiento, significando Iribarren una cierta ruptura con la métrica y el ritmo tradicionales, incluso dentro de la poesía realista al llevar al extremo a la propia idea de ésta.

Y es por esa misma ruptura por la cual se hace necesario darle un paseo a esta antología, a un estilo poético que carece de estructura y, si bien pareciera ser una mera yuxtaposición de ideas, es un todo redondo y centrado que caracteriza la vida del hombre en la ciudad del hoy, en noches oscuras de incertidumbre, y en amores que no saben serlo. Leer a Iribarren es, de cualquier manera, leerlo a él mismo en su diario vivir, ya que plasma en cada uno de sus escritos una peculiar forma de ver la decepción, sin llantos de tristeza ni lamentos ortodoxos, sino como un hombre solo caminando por una que otra cuadra de cualquier ciudad de cualquier país.

[1] Miradas. Otra ciudad, otra vida. “No Hay más” Editorial Zindo&Gafuri, Argentina, 2013.

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