Carta Abierta al Viejo Pascuero

Yo sé que usted no existe, pero lo han descrito como omnipresente y cariñoso, tal como uno se imagina a Dios, pero con un traje simpático y una barriga que denota placer y grandes festines. Seguramente bonachón y amante del buen vino, quiero pedirle algunos regalos. Disculpe que me tome esta molestia sin haberme presentado. Soy un ciudadano desesperado ante todo el desastre que ocurre en mi país. No importa mi nombre o profesión, sólo léame y ayúdeme. No sé si conoce esta bendecida porción de tierra, cuna del modelo económico más desigual del mundo. Le voy a dar algunas pistas, a ver si me geolocaliza con su Smartphone. Es un país chico, bien chauvinista, racista, xenófobo e ignorante. Acá hay corrientes de morenitos neo nazis que matan a los homosexuales en los parques. Además tenemos una encantadora tasa de femicidios (60 al año) y abiertos admiradores de la Dictadura encubriendo crímenes de lesa humanidad. Hasta hubo uno que fue Alcalde de una comuna que protege la juerga nocturna y sus botillerías como gato de espaldas y hasta hacía clases en la una carísima universidad. Otros de estos infames momios, -así les llamamos con cariño y odio a la vez- ostentan sus cargos en el Congreso, democráticamente elegidos. Hace ocho años murió el más grande Dictador de América y se le hizo un homenaje público, con platas y personeros públicos en nuestro Congreso Nacional.  No, no es Argentina, no era Videla. No, tampoco es Brasil. Pero, ¡déjeme contarle más! Acá se aplaude de pie a los fanáticos religiosos que destrozan sus rodillas y codos caminando arrastrados por decenas de kilómetros para dar gracias a la Virgencita de Lo Vásquez, pero curiosamente se condena a los estudiantes que se toman los colegios porque sus techos se llueven o sus sostenedores lucran como dirigentes de fútbol noventero. Acá no hay problema para pagar 21 millones de Dólares para auspiciar una camiseta de fútbol –de la Gloriosa Universidad de C_ _ _ _ e-, pero para que los discapacitados (o como me corregirá algún amante del odioso soft language del que se reía George Carlin, con capacidades diferentes- puedan tener algo de dignidad, hay que mendigar televisadamente por 27 horas (¡!) recursos privados para políticas públicas de salud y rehabilitación kinésica que el Estado jamás ha realizado. A eso le llaman Teletón. Durante su transmisión, las mujeres más agraciadas del mundillo televisivo aparecen casi en pelotas para levantar el ánimo de nuestros compatriotas solidarios descubriendo sus esculturales y operados cuerpos con estrellitas en los pezones. A eso le llaman Vedetón. No sé, ¿le suena alguna campanita?

La Santísima Trinidad
La Santísima Trinidad

Tal vez la navidad sea la fecha más clara para ver estas las consecuencias del modelo. Ya en las perniciosas tramas de la Dictadura, otro viejito panzón como usted, Milton Friedman, advertía lo que traía el río acuñando el término milagro c h _ _ _n o para referirse a la forma en que el nuestro país se restablecía durante y luego de la Dictadura. Hemos adaptado a brazo firme un sistema económico neo liberal de mercado inspirado en la Escuela de Chicago. El monetarismo de los 70’s- y, ahora televisados- 80’s, fue continuado por Hernán Büchi y por José Piñera desencadenando hoy este monstruo híper-consumista que nos emboba para cada fiesta con una oferta irresistible: cuotas, bonos, descuentos imperdibles y grandes y gordos precios en rojo. Y la navidad cae al alma, como al banco el embargo. Tenemos dos premios nobel de Literatura, pero la peor tasa de lectura de la OCDE.

Usted y yo sabemos que todo lo que se dice sobre la navidad en estas fechas es falso. La verdad me cuesta comprender cómo, en un país plagado de trabajadoresexplotados que en 8 de 10 casos jubilarán con 170 mil pesos o menos y que en uno de cada dos casos gana al mes 300 mil pesos aproximados, ha sido posible que las ventas del comercio se disparen y sostengan al alza. Para usted, que representa al monstruo come pesos, debe ser de dulce y de agraz esta época: por un lado, ganancias jugosas perfectamente cuoteadas; por otro, arduas negociaciones con sus sindicatos de enanos trabajadores, tan cansados como nuestros trabajadores, tan explotados e invisibles como nuestros hermanos inmigrantes no documentados. Supe que PETA y la OIT tienen severos reclamos sobre sus políticas laborales y que las condiciones de explotación en el polo norte son parecidas a las de acá, en el polo sur. De hecho, una reciente columna publicada en el sitio de análisis político Uk Progresive, el periodista Robert Hunziker, ha descrito a C h _ l e, con justa razón, como una réplica de los modelos esclavistas norteamericano del siglo 19. Siendo uno de los países con sueldos mínimos más bajos, el cuarto país más pobre de la OCDE, una de las tasas más altas de inequidad en el globo y el 10% más rico ganando 10 veces el salario mínimo ¿de qué Milagro estamos hablando, viejito? Tal vez esto le sea familiar: acá también tenemos un transporte acarreado por choferes con cuernos y de mala cara. A veces los asaltan y otras veces secuestran para quemar sus micros.

Le cuento que para navidad comeremos harto pavo con papas duquesa. Pero nuestra alimentación es insana todo el año y tenemos la tasa más altas de obesidad infantil en América Latina. Nuestros niños gordos tienen pena, porque sus padres sólo pueden darles tallarines con vienesas. Leen mal y poco: tenemos uno de los peores en indicadores de comprensión lectora y matemáticas del globo. Pero todos nuestros niños tienen celulares y whatsappean como campeones. Hemos aplicado la ley antiterrorista a grupos de mapuche y anarquistas indiscriminadamente, porque consideramos tremendamente grave que se queme un fundoo un cajero automático. Y se han detonado casi 200 bombas en la capital, pero nadie sabe quién las cocina, instala y detona. Yo creo que ya se dio cuenta desde dónde le escribo. ÚLTIMA PISTA: un esbelto compatriota hace maravillas en el Arsenal de Inglaterra

Sí, le achuntó. Le escribo desde Chile.

Y le quiero pedir tres cosas, sólo tres: Primero, una nueva Constitución donde la educación sea un derecho humano, gratuita y de calidad; la salud una condición mínima y la dignidad e igualdad en la exigencia y ejercicio de nuestros derechos no sean sólo la premisa de alguna disposición programática de alguna reforma que nunca llegará. Segundo, una oposición decente con partidos políticos menos fachistas y desprendidos de la teta de Pinochet, que aún les pena en sus planas mayores, porque creen que al roto comunista comeguagua se le combate con militares a la calle. Y, tercero, una gran patada en la cara a todos los que consumen nuestros bosques y nos venden puertas con ellos; explotan nuestra agua y nos cobran por tomarla y darnos luz; consumen nuestro cobre y nos venden cables y televisores en ueseidolars; los que hace tantos años, vienen matando este país del que ni siquiera usted se acuerda. Y eso que estamos en google maps, al ladito de la Isla de pascua.

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