Entrevista a Goyeneche -Primera Parte- Nulú Bonsai y algo de Historia.

    Sebastían Goyeneche es, junto a Grau Hertt, uno de los fundadores de Nulú Bonsai, una importante editorial independiente que nace en Buenos Aires y que ha publicado una cantidad significativa de poetas argentinos y latinoamericanos. Parte de su historia la encontraremos en esta entrevista, por eso no resulta necesario explicar cuál es la relevancia de Nulú en el desarrollo del under porteño actual.
Además de su labor como editor, ha publicado cinco libros: los poemarios Necamesia (2008, co-escrito junto a Grau Hertt), Lo no-excluyente (2009), Diseño y armado de vidrieras (2009), Biografía de un bandeirante (2012) y Ginkgo biloba (Guadalajara: Taller Ditoria, 2013) y paralelamente, diversas plaquetas de poesía como por ejemplo una violenta melancolía del mundo (Editorial Subpoesía, 2014).

    Fue en el Club Cultural Matienzo, en pleno barrio de Almagro, en donde comenzó a gestarse esta entrevista que produjo, en la desgrabación bruta de los sonidos contenidos en el celular con el que la inmortalizamos, 19 páginas de Word. Allí, en el marco de la presentación de la “Antología Expansiva de la Nueva Literatura Independiente” organizada por Difusión Alterna Ediciones el día miércoles 4 de junio de 2014, me encontré frente a la mesa, la mini-feria en donde Nulú Bonsai ponía a disposición del público sus libros. Junto con otros amigos asistimos al evento en una tácita actividad exploratoria, que fue la que me indujo a detenerme frente a las mesas de las editoriales a indagar en los libros. Fue allí cuando apareció Goyeneche, a quien ya había visto un par de veces antes, en la facultad de Filosofía y Letras de la UBA (más conocido por todos como “Puán”) y en otro evento llamado “Wacco” en donde yo había sido invitado a leer junto a Goyeneche, Nicolás Trece y Ramiro Maxes, para ofrecerme los libros que había en la mesa y hablar un poco de ellos. Entonces fue obvio que lo que nos podía contar Goyenche sobre la poesía actual en Buenos Aires y sobre el trabajo editorial produciría una conversación muy interesante. Y que no bastaría con que esta fuese atolondrada, encerrada entre las paredes del Matienzo y el exceso de vino de esa noche y la conducta que exige la venta de libros (conversaciones rápidas y gentiles con posibles compradores). Entonces, quedamos de juntarnos otro día. Día que acordamos vía mail. Acuerdo que eligió a Puan como su escenario.
Tres semanas después yo llegaba a Puán, al centro, el lugar en donde, sobre todos los viernes por la noche, ocurren “cosas”. Justo antes de comenzar, mientras nos dirigíamos a conseguir café en el bar, nos encontramos con Daniel Chao, que fue el que en realidad comenzó la entrevista, haciendo preguntas muy atinentes a los temas que como Suda La Lengua queríamos tocar y que, me imagino, a Goyo le hicieron pensar que la entrevista la haríamos los dos. Pero no. Daniel preguntó sobre Nulú Bonsai, cómo era que elegían a quienes publicaban en la editorial. Y mientras Goyo respondía, yo me demoraba evaluando si esta era una buena oportunidad de prender el grabador y comenzar la entrevista sin ningún tipo de formalidad, sin ninguna ceremonia iniciática. No lo hice, esperé hasta sentarnos en las bancas que rodean a un valiente pino que resiste los vapores de cigarros, cafés y porro y los alientos a cerveza, fernet y vino, y la yerba lavada de mate que a veces se tiran en su ínfima cantidad de tierra para fertilizarla ante tanto frío edificio con falta de luz natural: Puán, entonces. Y aprovechando el tópico tocado por Daniel Chao comenzamos a hablar de la tarea editorial de Nulú. Yo le había preguntado con qué frecuencia recibían manuscritos y a dónde los recibían. Así les entregamos esta conversación.

goyeneche (foto de nadia rain)

Goyeneche: …y lo mandan al mail. Un libro de cuentos, un libro de poemas y una idea de novela.

Daniclates: ¿Les envían una idea de novela, ni siquiera una novela completa? (jaja)

Go: Sí, manda cualquier cosa la gente. Hay gente que manda tres libros, en serio. Un libro de cuentos, un libro de poesía y un libro que mezcla los dos géneros. Y ¿qué sos?, no sé, ¿qué es lo que estás haciendo como autor?, ¿qué, o cuál es tu onda?

Da: Pero ustedes comenzaron publicando Poesía en Nulú Bonsái. Ahora publican novelas y cuentos además.

Go. Sí, porque Grau Hertt, el otro fundador de Nulú, que es de Mar del Plata, y yo escribíamos poesía en el foro de Poesía Urbana. Bueno, escribíamos poesía más allá de eso…

Da: ¿Eso fue hace cuánto tiempo?

GO: Entre 2001 y 2005. Fue la época que más estuvo activo ese foro. Juntaba gente de toda Argentina, de toda América y de España. Gente que publicaba poesía y otros géneros y se comentaba como un foro. Pero salió a la calle porque los dos fundadores de Poesía Urbana hacían eventos que se llamaban “Encuentros Urbanos” y cortaban una calle e invitaban a toda esta gente a leer poesía.

Da: Yo vine de vacaciones a Buenos Aires el año 2007 cuando ya había cierta movida, de hecho me compré un libro de no sé quién, un autor que vendía sus libros por los bares. Cómo que ya había una movida independiente fuerte en ese tiempo, que nace de la crisis.

Go: Sí: Poesía Urbana, La FLIA nacen después de 2001, Eloísa Cartonera nace en el 2001 con los cartoneros, un montón de medios de comunicación incluso, clubes de trueque, todo eso que nació después de 2001 fue fermentando esta movida que hizo que en 2003, 2004 y 2005 la FLIA haya crecido. En 2007 o 2008 hubo una FLIA en el IMPA que llevó más de 12 mil personas. Nosotros en ese tiempo (nuestros libros valían 12 pesos, 15 pesos, 18 pesos) vendimos 1500 pesos.

Da: Que en ese tiempo era una cantidad importante…

Go: Vendimos 100 libros en un día, de autores que no conocía la gente, digamos, por más que algunos los conocían o se conocían entre ellos, no los conocía toda la gente que pasó.
Lo que te decía antes era que con Grau, como escribimos los dos poesía empezamos a escribir un libro juntos, el era de Mar del Plata, producía bandas y eventos allá, tenía una productora, que competía con Ultra Pop. Pero era él solo y cuando se mudó para acá [Buenos Aires], dijimos: “Este libro es cualquiera [Necamesia], es un libro de dos adolescentes, no lo va a publicar nadie, hagamos una editorial”; y ahí empezamos a pensar en cómo haríamos una editorial, eso fue en 2005. Comenzamos a pensar en cómo haríamos una editorial. Qué autores editaríamos y porqué. Obviamente concentrándonos en poesía porque era nuestro espacio de trabajo.

Da: A ustedes ya muy chicos se les ocurre la idea de pensar una editorial. Que alguien tan chico piense en hacer una editorial y que le vaya bien, tiene que ver también con toda la ola que venía de antes, ¿no? Con todas las editoriales que había, el movimiento post crisis que se iba desarrollando en Argentina… Ustedes estaban dentro de todo este movimiento, ¿no?

Go: Sí, sí. Estábamos metidos en el ambiente, en los eventos de poesía, en las lecturas, pero no había tantas publicaciones, había muchos fanzines, muchísimos fanzines. Incluso Poesía Urbana tenía una feria de fanzines, no de libros. El primer libro que sacaron ellos lo sacaron en formato split. Javier Basín y Juan Xiet, los fundadores de Poesía Urbana, sacaron un libro doble y ese libro fue bastante nuevo. Lo hicieron como edición de autor, impreso como pudieron, diseñado así no más y antes de eso estaba “Silbando Bajito” que eran Diego Arbit, Guillermo de Posfay y otros vendiendo libros por las plazas. Antes de eso estaba La Antiferia (que ni si quiera se llamaba la FLIA todavía). La Anti Feria del Libro, que se ponían en la puerta de la Feria del Libro oficial a vender otros libros. Eso y El Asunto, que hacían libros fotocopiados y encuadernados en binder, eso era lo que había de publicaciones, y Nulú Bonsái por más que nació en 2004 o 2005 cuando construimos la idea, el concepto, pensamos los catálogos, contactamos a los autores, empezamos a trabajar ciertos libros, propusimos algunos nosotros, tardamos tres años en sacar los primeros libros. En 2008 todavía era original sacar una editorial. Después de eso entre 2008 y 2012 deben haber nacido más de 200 editoriales independientes en Buenos Aires.

fiesta del libro y la revista UNQUI 2013

Da: Ahí como que nace un problema, ¿no? O una oportunidad, qué sé yo, porque hay tantas editoriales como libros posibles.

Go: (jajaja) Más o menos. No, lo que yo siento ahora es que le ganamos de mano a alguna gente porque somos necesariamente más originales que otros por haberlo pensado antes. Lo mismo Caja Negra, nació al mismo tiempo que nosotros, un poco antes, o Eterna Cadencia que nació casi al mismo tiempo que nosotros. Fijate la diferencia entre una editorial que nace con un montón de capital invertible y nosotros, que salimos como hormigas. Juntando mil pesos, dos mil pesos cuando sacamos el primero libro y juntando mil pesos de nuevo. Eterna Cadencia tiene un mecenas, digamos, tiene una persona que invierte casi a pérdida, por más que al final lo recupere. Y con una impronta editorial con Leonora Djament en edición, que es una editora que había trabajado más de 10 años en Editorial Norma, con una capacidad tremenda como editora. Gente de mucho talento y experiencia, y fijate: nacimos en el mismo año. En agosto de 2008 nace Eterna Cadencia y en octubre nace Nulú.
Después de todo esto, lo que siento ahora es que se me acerca mucha gente a decirme “Che, qué bueno lo que están haciendo, qué bueno lo que hicieron, qué buenos que están los libros, me encantaría hacer una editorial así”, como queriendo sumarse al movimiento ya empezado. Tal vez no pensando originalmente en el sentido quiero hacer algo único sino quiero sumarme a un movimiento que en su momento para nosotros no fue queremos sumarnos al movimiento, porque no había una editorial amiga nuestra, no conocíamos editores, no éramos editores, yo no era editor. Yo era un pibe que escribía poesía y estudiaba Letras y que hacía fotografía y también cine.

Da: En ese sentido, ¿ahora te sientes más, después de todas las experiencias recientes y las no tan recientes, más escritor, más poeta o más editor, o las dos cosas? Hay dentro de este libro tuyo que descargué de la página de Difusión Alterna: “Pluma”, un poema que lo decía muy bien, que podría reflejar muy bien la relación o el efecto de la relación entre las diferentes actividades que te definen.

“El editor cansado de educar enemigos”

lograr incorporar
un producto nuevo
de la forma más armónica posible
a la vida de alguien:

la tarea del editor.

prefiero la incerteza yo
la incerteza
de mis perseguidores.

cansado de educar enemigos
subo mis textos a internet

cansado de educar enemigos
subo mis textos vírgenes a internet

cansado de educar enemigos
subo mis textos a internet.

Go: Dice que la tarea del editor es dar de la forma más armónica posible un contenido original a alguien. El editor tiene que cuidar la obra y darla la forma más virgen posible, y bueno, bien presentada. Siempre hay un posicionamiento en cómo presenta uno la obra. Obviamente, la tapa de Planeta siempre va a ser distinta a la tapa de Nulú Bonsai, aunque sean el mismo libro. Después el poema habla un poco de esto de que suben todo a Internet: “Prefiero la incerteza yo de mis perseguidores”. Y luego “Cansado de educar enemigos, subo mis textos a internet”. Lo que pasó con La batalla de Argelia, la película: una película sumamente revolucionaria que le terminó dando a la policía y al ejército enemigo datos sobre las técnicas que usaban los revolucionarios. Si vos subís todo tu contenido a internet la CIA puede desbaratar tu movimiento.

Da: Exactamente, ese es otro gran conflicto de hoy en realidad. ¿Cómo lo ves?

Go: Es otro gran conflicto de la internet. Yo estoy más de acuerdo con que todo tiene que ser accesible, pero todo tiene que ser buscado para que sea accesible. Si yo escribo poesía y nadie busca mi poesía, de qué me sirve que esté abierta a todos si nadie la va a buscar. Lo importante es que te busquen. Que generes interés. Y la poesía tiene mucho que ver con la ausencia y con el misterio. La poesía nunca es la presencia total: es el género más popular, pero nunca fue un género que llene estadios, es un espacio muy, muy difícil la poesía, porque podés perder las ilusiones muy rápido. Si tu idea es cambiar el mundo, siendo poeta, lo cambiás muy de a poquito, o no lo cambiás nunca.

Da: O no se puede directamente. Es una idea yo creo. A esta edad uno está ya renunciando, digamos, a los primeros sueños de la poesía, de la poesía más primitiva, más adolescente. Cuesta asumir que se perdió la primera pureza

Go: Y empezás a entender el funcionamiento del mercado, el funcionamiento de las empresas, de las estructuras comerciales, otras cosas, y tu idea de cambiar el mundo cambia al sueño de cambiar el mundo editorial, cambiar el mercado editorial aunque sea. Porque nosotros tenemos, por ejemplo, la política de precios bajos, que hoy en día no me sirve más que para que mucha gente tenga muchos libros, porque ninguna editorial nos sigue en poner los precios bajos. En Argentina cada tres meses aumentás el 25% en todos los productos, es una locura. Tiene que haber, no sé, una organización interna del mercado editorial de la cual queramos formar parte y a la vez hacer algo que está en el medio. Muchas editoriales nos rechazan como editorial, piensan que somos una editorial menor, digamos, que no está a la altura. Y el mismo grupo de supuestos cómplices, supuestos colegas, muchas veces te da la espalda. U organizás una feria y los editores se quejan de que hace mucho calor y no se les ocurre hablar del costo del papel o de qué imprentas son mejores, o cómo podemos mejorar la distribución. Es muy difícil el ambiente.

Da: Todavía no hay una organización aparte de esta especie de conglomerado de editoriales alternativas que son ustedes. ¿Todavía no hay una organización que se dedique a hablar de eso en términos políticos como el precio del papel, etc.?

Go: Falta ese espacio. Hay espacios como colindantes. Está el Filba ponele, está la feria del libro que ahora ganó un espacio como Zona Futuro, curado por los chicos Iván Moiseeff, Esteban Castromán, Lorena Iglesias que son los editores de Clase Turista crearon un espacio dentro de la Feria del Libro oficial donde meten todo el contenido que está afuera de la feria. Y es un espacio muy interesante porque se generan entrevistas en vivo. Existen esos espacios. Pero, por ejemplo, La FLIA de acá la organizan cinco gatos locos de manera anárquica, se mantuvo un montón de tiempo gracias a estos cinco gatos locos, o sea, es un montón de gente que trabajó un montón de tiempo en la FLIA, pero la feria independiente de México la organizan 25 editoriales independientes con el apoyo del Fondo de Cultura Económica y la AEMI, que es la Asociación de Editoriales Mexicanas Independientes. La AEMI la forman 25 editoriales que laburan como nosotros, algunas tienen más estructura, algunas menos, pero organizaron un espacio horizontal y ese espacio genera una feria, no con un tinte oficialista, pero con un tinte institucional que funciona mejor que la anarquía, me parece, sobre todo si estás hablando de mercado, porque en la FLIA lo que terminó pasando es que se llenó de artesanos, se llenó de gente que vende comida, se llenó de gente que vende alcohol, se llenó de gente que vende libros truchos, onda Albert Hofmann, Clarice Lispector, Roberto Bolaño truchos y eso no es revolucionario, por más que el contenido de los libros lo sea, porque Albert Hofmann no se consigue, pero es una tarea como fotocopiar apuntes de la facultad. No es una tarea revolucionaria es una tarea cultural, que hace falta también. Pero revolucionario sería, conseguir los derechos de Albert Hofmann y hacer una tirada de un millón de ejemplares para toda América Latina y que se venda en los kioscos de revistas. Esto también sería revolucionario, de otra forma, pero me parece que sería más elevado hacer algo así y la FLIA no creo que tenga ese objetivo. La FLIA tiene el objetivo de subsistir como también todos lo tenemos y en esa franja entre subsistir y hacer una revolución cultural estamos.

Da: Se pierde la dirección y se hace estéril la materia fecal que hace que la tierra sea fértil, ¿dices?

Go: (jajaja). Sí, sí. Parte de todo lo que hacemos es eso, dejar un contenido cultural que fermente en el futuro, que llegue a otras generaciones. Nosotros no pensamos en la novedad. Ninguno de nuestros libros es una novedad. Hay libros que empezamos a editar en el 2008 y terminaron saliendo en 2013, y lo que nos importa es que la poesía que está dentro de ese libro pueda durar cien años. Yo no edito ningún libro que sepa que a los diez años va a perder sentido. Yo no voy a editar ningún libro que hable del kirchnerismo o que hable de la coyuntura política puntual, sino que hable de problemas más profundos. Y en poesía, bueno, todo es muy abstracto.

Da: Eso puede ser una trampa porque si un libro habla de kirchnerismo de una cierta manera puede que realmente perdure. Ahora, es verdad que si un libro, una novela digamos que hable del kirchnerismo, escrita por un kirchnerista… Creo que ahí podría decir uno “No, eso no está tan bien, no va a durar tanto”, por la atadura partidista que implica la militancia política.

Go: Sí, por ejemplo hay una novela que editamos que se llama Cortes Argentinos que toma un elemento, lo toma muy por arriba: el tema del quilombo entre el campo y el gobierno. Toma esa coyuntura, pero al final, la historia es sobre una chica muda que cae en la casa de un pibe y la tienen que llevar a Entre Ríos, y la historia sigue. O sea, eso es una coyuntura. Me refiero a novedad, en el sentido de lo que hacen mucho de los autores que van al Slam de Poesía Oral. Hay mucha gente que escribe sobre el hecho de estar escribiendo, que escribe sobre el hecho de estar escribiendo para ser representado en el slam, hay gente que escribe sobre el slam mismo, hay gente que escribe sobre Wanda Nara y sobre hablar de Wanda Nara en el slam, y es un contenido que no puede superar esos tres minutos que tenés frente al público. Después, probablemente te vas del evento y no te acordás qué decía el texto, no te acordás de qué hablaba el texto, no te acordás ni siquiera del mensaje. Si es un efectismo que va hacia la nada, lo mismo da todo: copar el slam con los libros de debate político que publica Planeta, o los libros que publica Majul tipo “Kirchner, el ladrón” o “Cristina, la yegua”, ¿viste?, esos títulos que qué sé yo…

Da: De alguna forma esta oposición, esta emergencia, digamos, en términos de público, de cosas tan instantáneas y débiles con respecto a la trascendencia, como eso, lo del slam y lo otro, la búsqueda de trascendencia con contenidos más serios, con búsqueda de sentido de la vida o como quieras llamarlo, es un tópico de la época. Lo instantáneo versus lo que perdura. ¿Qué perdura? Se transforma en una pregunta difícil de responder aunque parezca un cliché, pero cada tanto uno se la vuelve a preguntar.

Go. Francisco Moulia, que es el autor de la novela que te contaba, Cortes Argentinos, está editando narrativa para el catálogo de Nulú, y una de las discusiones que tenemos es que él sostiene… Su novela es formato folletín, termina un capítulo y querés leer el otro, formato de prosa liviana, muy pulida, bien escrita, pero a la vez no rebuscada, oraciones directas, bastante humor, entretenimiento, cosas inesperadas, ¿viste? Y son 160 páginas que las leés en un día seguramente o en dos, y por otro lado yo también defiendo la existencia de novelas como Madame Bovary, por decirte algo.

Da: ¿Pero en nuestra generación es posible que podamos escribir cosas así, ante esta inmediatez a la que estamos expuestos?

Go: No podemos escribirlas. Thomas Pynchon existe y se sostiene y es un sumamente comercial. Pero bueno, la discusión que tenemos con él [Francisco Moulia] es que él me dice que el novelista hoy no está luchando contra otro novelista. Está luchando contra el Twitter, el Facebook, la Internet, la televisión digital y, no sé, las drogas, entonces tiene que ser más atractivo que eso y yo le digo que no, que hay lectores que funcionan como antes, además el lector es una persona que está acostumbrado a leer novelas clásicas.

Da: Sí, y además anhela todo lo que se pierde en esos otros formatos que copan el flujo de información, la búsqueda de sentido o el sentido mismo.

Go. Y por el lado del lector, el lector obviamente quiere algo nuevo, revolucionario, rápido, algo divertido, algo que compita con las drogas, algo que compita con… Lo quiere, pero no por eso deja de aceptar una novela “lenta”. Pasa por otro lado la literalidad de esa novela. La novela tiene su justificación. Cada novela tiene su forma de escritura y su justificación, pero tampoco hay que caer en tenemos que hacer poesía más liviana porque el lector hoy no puede mantener la atención. Eso es darle la mano derecha a la pérdida de atención.
Bueno, te decía un poco eso: que no hay que darle la mano derecha a la pérdida de atención, pero también al mismo tiempo como editorial, como una empresa que tiene que sostenerse, también hay que pensar que una editorial es una empresa industrial que produce en una industria, que es la industria imprenta y que su objetivo, mi objetivo es hacer como el Centro Editor de América Latina y tener ediciones de un millón de ejemplares. Si logro eso con la poesía, bueno, llegué donde quería, pero cómo mezclar eso con la defensa de valores que se están perdiendo. Tampoco soy conservador. Uno es conservador de ciertas cosas: de la mística, de la mítica. Está perfecto el avance de la transgeneridad. De que el género y el sexo y la sexualidad se vaya a la mierda me parece perfecto. Somos todos andróginos. Ser conservador no es defender, no sé, posturas reaccionarias sino saber qué querés conservar del pasado y qué aceptas del futuro. Mucha gente se está lanzando al e-book. El e-book tiene menos futuro que el libro. ¿Por qué?, porque en 20 años no va a haber más petróleo, no va a haber energía eléctrica para que podamos subsistir los 50 mil millones de giles que estamos en el planeta y el libro… Yo tengo libros que tienen cien años.

Da: El tema de la transexualidad a mí me produce cosas que me importa tratar. Tampoco soy conservador ni mucho menos, pero el otro día leí una columna en un blog, no recuerdo cuál, que hablaba de esto de lo transgénero y del movimiento queer. Y hablaba mucho de destruir o de mostrarse de una manera horrorosa frente al género para que (tampoco le quiero dar demasiadas vueltas al asunto) uno se sintiera acosado de su propia miseria, buscando la perturbación. Como una nueva poesía de la perturbación de la “normalidad” opresora.

Go: Cuando no podés cambiar las cosas con amor, buscás perturbar, buscás molestar, buscás que el otro se sienta afectado ¿no? La afectación y la violencia también son una forma de frustración. Yo no creo en los métodos de la violencia, pero Jung tiene una frase muy interesante que dice: “Lo que rechazás te oprime, lo que aceptás te modifica”. Yo creo que la aceptación genera más que la violencia. Y mi poesía va siempre por ese lado. Poesía no contestaria, no reaccionaria al pedo, no burlona, no irónica. La ironía me parece que es una de las figuras retoricas más vacías que está de moda, la ironía se volvió, no sé, el corazón de la poesía, hay mucha ironía y la ironía es negación.

Créditos foto de portada: Leandro Gómez

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