Mini gira cuyana y un viaje mormón.

Luz del viento: VIAJERA 

San Luis

Uno de mis planes era registrar mis canciones antes de salir de Argentina, así que pase por el lugar donde se hacen estos trámites, acá en la ciudad de Mendoza y ahí me dieron la noticia: mínimo un mes y medio entre que los papeles van y vuelven de Buenos Aires.

Me estresé. Podría haber hecho todo en un tercio de tiempo antes de salir de Buenos Aires. Finalmente recordé que todo pasa por algo, quizás podía aprovechar para hacer algunas cosas más por Argentina antes de salir para Chile…
Cuando salí de viaje me traje unas ilustraciones de mi amiga Mayi para exponer cuando tocara en distintos lugares del recorrido. A ella se le ocurrió agradecerme por esto, que en realidad enriquece gráficamente mis presentaciones. Me puso en contacto con una amiga de San Luis, Paula.

Ella no sólo consiguió una fecha para el ciclo de mujeres solistas, en el que me estoy moviendo, sino que también me alojaba en su casa.
El sábado 7 de junio tocamos, en total, siete cantautoras, entre locales y viajeras. La presentación se completaba con proyección de pinturas y lectura de poesía.

Lo mejor de la fecha fue conjugar la gran trayectoria de algunas y los primeros pasos de otras, de forma horizontal. Para mí, todos estamos al mismo nivel en el momento creativo y eso es lo que más me atrae de este ciclo y es lo que busco en el arte en general, el trabajo en equipo. Me cago en el verticalismo. Eso es una mentira capitalista que sólo genera separación y odio entre las personas.
Iris, la tía de Yami me alojó en su casa, siendo este mi tercer hogar efímero.

De religión mormona, una mujer muy enérgica, me abrió las puertas de su casa como si fuera su sobrina. De esa estadía durante algunos días, guardo charlas muy profundas sobre la vida y sobre la muerte. Agradecimientos y bendiciones. Un ataque de asma tremendo por mi alergia a sus gatos. Una grabación de ella cantando una canción del repertorio del coro de la iglesia. Me regaló ropa de invierno, un dulce de tomate, un libro del mormón. En esos días de estadía recibí mucho amor de ella y de su entorno, ya que, hasta, me presento en sociedad.
Otro lugar por el que pasé también, fue por la casa de Claudia. Una de las mujeres con la que tocamos el sábado. Otra artista multidisciplinaria igual que Cristi, de Mendoza. Claudia es austríaca, tiene 51 años, es música, fotógrafa, viajera y hace esculturas talladas en madera. Vive a 40km de la ciudad de San Luis, en pleno campo. Compartimos dos días de charla intensa sobre temas existenciales y no tanto. A la noche se armó una zapada de lujo, con equipos y sonido incluidos. Su hijo Jidu de 24, la acompañaba en guitarra. Uno de esos chicos que tienen su lado femenino en equilibrio. Músico y skater. Me regaló un libro de Jodorowski y me hizo el desayuno . Un ser muy puro, al igual que su madre. Esos fueron dos días donde adentro se respiraba la energía de la música mientras que de afuera llegaba un silencio absoluto.

Villa Mercedes
El viernes 13 teníamos un toque (como dicen acá en Mendoza) con Yami, juntas. Ella venía desde Mendoza y yo viajaba desde San Luis. La cosa es que nunca llegó, porque se enfermó y yo viaje sin dormir porque fue la noche del ataque de asma por mi alergia a los gatos de Iris. Incluso Marina, la dueña del lugar donde tocábamos, estaba sin dormir porque sus tres hijos se habían intoxicado.
Toda esa combinación de factores, para mí, estaba buenísima.

Era la primera fecha en que tenía un imprevisto importante. Yami que no iba a llegar y el evento, que ya estaba anunciado.

Marina me fue a buscar a la terminal y me llevó a un programa de radio local para promocionar  la presentación. Jorge, el conductor, me entrevistó y me preguntó del viaje. Al aire, dio un mensaje muy lindo sobre la importancia de perseguir los sueños. Fuera del aire, me contó que ese día era su cumpleaños. Otro 13 de junio lo salvaron de un cáncer  y para él, su vida volvió a empezar, sintió una nueva oportunidad de ser feliz. Un comunicador con mucho para transmitir. Nos saludamos con un abrazo.

A la vuelta de la radio, volvimos a poner la atención en cómo resolvíamos el toque de la noche.
Se me ocurrieron dos cosas. Primero, llamar a una de las solistas con la que habíamos tocado el fin de semana anterior, en San Luis, Nadia, que era de Villa Mercedes. Después, le pregunté a una de las organizadoras si conocía a alguna artista plástica que se cope con la improvisación, es decir, con participar de imprevisto en una presentación donde no haya nada organizado. La llamaron a  Lucía, una artista que vino a pintar en vivo.
Entonces el viernes 13, toqué. Nadia hizo tres temas propios y Lucía dejó sus pinceladas  coloridas sobre un nylon iluminado con un reflector. Una alfombra, un banquito enroscado con luces de navidad, dos reflectores en el suelo a los que pusimos papel film de color  y la presentación improvisada fue un éxito. Salvo por el detalle de que fue muy poca gente porque hacía frío. Pero repito que, para mí, fue todo un éxito.

Ese día me ofrecieron, para dormir, un departamento en el centro de Villa Mercedes, gigante, para mí sola. Realmente una visita increíble.

Al día siguiente volví para Mendoza. Tocaba con Yami a las 20hs en una feria en el centro. 19:55hs estaba llegando en un taxi cargada con bolsas, mochila , guitarra… parecía un vendedor ambulante. Les dejé todo a los amigos de la librería de al lado y tocamos, por primera vez juntas, con mi talentosísima amiga Yamiko, iniciando simbólicamente ese día, nuestra química musical. 30 minutos en la feria fueron suficientes.

Luz del viento: VIAJERA 

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