Entrevista con el poeta chileno Cesar Rey

Conocí a Cesar Rey en la facultad de Derecho de la Universidad de Chile en marzo del año solar 2005 después de cristo. Recuerdo con claridad que nos encontramos sentados, por artilugio del azar, uno al lado del otro con unas ropas añejas preguntándonos si iban o no a mechonearnos. En Chile, cuando un alumno de la secundaria entra a la universidad, suele sometérsele a un “bautizo”, una especie de humillación absurda similar a la que en Argentina le hacen sus compañeros al querido y desafortunado ser que se gradúa, así que estábamos ahí esperando la humillación con una especie de seguridad en que no nos harían nada (a mi no me hicieron nada, a él, no recuerdo) . Después nos vimos poco. A veces se nos atravesaba una cerveza, a veces, en el patio, hablábamos de poesía o de literatura o de política. Lo cierto es que no éramos lo que se dice amigos, pero si participábamos de un entorno similar, en donde se cruzaban conversaciones y personas conocidas. Y tambié una cercania con la militancia de Izquierda que llegó a gestar en la universidad de Chile el movimiento estudiantil del 2011. Pasó algún tiempo, cada uno de nosotros siguió con su actividad particular. Digamos que por el segundo o tercer año de la tortura que significaba para mi el Derecho, Cesar, o Chaparra como le decíamos, me entregó un libro de poemas. No recuerdo muy bien qué me pareció el libro, si recuerdo que hubo sentí algo de impresión.  No pasó mucho tiempo más hasta que me invitó a participar de un colectivo poético que llamó -¿o llamamos? Amantes de lo Inútil. Aunque ya, para ese entonces, nuestras conversaciones se habían intensificado y cada vez que nos encontrábamos teorizábamos un poco sobre todo esto de escribir, beber, revolucionar. Habían otras conexiones entre nosotros. Él era de Maipú y yo de la Florida, dos comunas Santiaguinas que crujen, huelen y sufren con los mismos problemas que padecen las grandes mayorías de Chile; deuda, abuso laboral, mala educación, mala salud; mala vida. Amantes de lo inútil tuvo su tiempo y cada uno de nosotros siguió con su vida. Las fechorias que cometimos formando parte del colectivo serán objeto de otro relato. Cesar entró a estudiar Letras en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Yo me vine a Argentina a estudiar letras en la Universidad de Buenos Aires. Tiempo después, en el año 2012, a través de internet, supe del nacimiento de la Vieja Sapa Cartonera, supe también que uno de sus fundadores era Cesar Rey. Y dos años después de la fundación de esta editorial cartonera, conversando vía chat con el, ya viejo, amigo Cesar, me envió un libro, que él consideraba su primer libro (y que le adjuntamos al final de esta entrevista para que usted, señor lector, lo descargue y disfrute gratuitamente). Es entorno a esta labor en la que gira esta entrevista. Para darles a conocer más de este hombre y poeta que ha dado a luz un libro tan intenso y poderoso como ANTROPOFAGIA.

DANICLATES: Yo había conocido alguno que otro libro tuyo. Más precisamente ensayos de libro bastante completos. Pero, me parece que consideras que este es tu primer libro. Hace rato llevas trabajando la palabra, la poesía ¿Por qué demorar tanto la opera prima?

CESAR REY: Tuve algunos intentos anteriores, durante años me acerqué a la poesía pero desde un prisma, yo diría, más tangencial. La poesía siempre significó en mí una especie de doble mirada sobre lo real, un juguetito con el cual las tardes pasaban de mejor manera, un vientecito, un empujón existencial, no sé, algo así, el tema es que nunca me tomé en serio eso que dicen “escribir”. Con Antropofagia me pasó algo extraño, sumado a unos sucesos personales que marcaron vida para siempre, sentí una especie de revelación (con toda la metáfora cristiana que esto trae), una especie de voz interior que me decía que algo quería salir. Este poemario nació al revés, mal parido quizás, tomé la decisión de publicar con un montón de poemas sueltos que estuvieron así, náufragos, solitarios por mucho tiempo, casi una década entre el más antiguo y el más nuevo, y que al momento que me puse a revisar, a mirar nuevamente uno por uno, vislumbré que había una unidad, no solo estilística, sino también temática y existencial, una búsqueda común, una constante. Los ordené casi de manera automática, se fue dando una forma que ya estaba dada hace años, eso me emocionó y me envalentonó mucho.

DANICLATES: Hablas de mal parido, inmediatamente después hablas de una unidad casi mística que te llevó a construir el poemario, que de todas formas al leerlo parece realmente algo que estuvo muy planificado. Con tonos gruesos que se entiende muy bien hacia donde apuntan. A qué se oponen y qué se proponen. Pero hablando de la poesía que circula hoy en día, junto a todo el aparato burocrático de la “cultura” chilena. Concibes tu poesía como un ángulo de lucha, frente a “otra” poesía. O, en ese caso, prefieres no meterte con lo que no te incumbe o importa.

CESAR REY: En relación a enfrentarme a “otra poesía” no lo creo, no me interesa al menos, creo que en el universo escritural pueden coexistir diferentes formas de entender esto que llamamos poesía, pueden coexistir las Odas de Neruda y la Epopeya a las comidas y bebidas de Chile de Pablo de Rokha. Lo que importa es más bien la “labor poética”, me interesa que los poetas sean valientes y consecuentes con sus obras, no es que haya que dejar de lado la obra en sí misma, al contrario, exigir poemas buenos, los mejores poemas posibles, pero que a su vez esos poemas tengan vida, que uno pueda reconocer experiencias y situaciones que realmente toquen, con esos poetas siento una especie de conexión, ¿espero ser uno? Esa comunión que se da cuando uno lee poemas de Jorge Teillier o Pablo de Rokha, esa comunión entre poesía y vida, esa necesidad de ir más allá, de bañar con sangre los versos. Si la poesía no va a cambiar al mundo, lo sabemos, pero el mundo sin poesía tampoco puede cambiar, la poesía puede ser esa “nueva mirada”, nos puede permitir llevar una vida plena, una vida que vaya desmitificando y mitificando a la vez, que sea capaz de ver los destellos del signo, que vea que la realidad es más que un velo, que hay que rasguñar bastante la tierra para pillar un metal precioso.

DANICLATES: Pero todo este conocimiento es el resultado de una acumulación, digo, todo esto de lo que nos hablas es acumulación. Llegar a entender la poesía de esta manera implica un camino. No es la respuesta del académico la que das, sino la del artesano. No la del entrenador, sino la del futbolista, o la del hincha. De todas formas, un conocimiento de la lucha que se da en la cancha misma. También,  se entiende, o se cree que hay un impulso primario, una intuición primitiva que impulsa a una persona a acometer una tarea tan extraña como escribir, en general, y escribir poesía en particular (incluso ingrata). Cuéntanos cómo fue tu avanzar, tu entender, tu completar la visión del espacio para comenzar a tirar líneas para hacer las constelaciones. La historia que lleva al libro.

CESAR REY: No quiero ahondar mucho en el tema, me cuesta quizás, solo puedo decir que, y como dije anteriormente, la idea del libro, al parecer, estuvo presente desde hace bastante tiempo, las búsquedas y reflexiones se vinieron repitiendo. La chispa que inició el incendio fue la muerte de mis dos hermanos de la vida, en la carretera en un viaje en el cual nos dirigíamos a Lima, Perú. Luego de este hecho, luego de asumir la fragilidad de la existencia y saber, en carne y hueso, en voz y espíritu, que “nos podemos ir en cualquier momento”. Uno de mis dos hermanos se dedicó al cine, también escribió cosas sueltas que ordenamos y editamos, vi sus películas, sus cortos, y entendí que él seguía ahí, en su obra, en su legado, en sus personajes, en su sonrisa, seguía dialogando y eso es uno de los milagros del arte, construye un dialogo que supera a la misma muerte, convoca y nos alimenta más allá de los cuerpos. Quizás esa fue la intuición, pero más que una intuición fue una certeza: había que cantar, había que escribir, había que poner la mano sobre la mesa y decir que acá estamos, esto pensamos, esto somos, esto escribimos. El universo es una constelación de ideas, esas ideas están en constante choque y fuga, latidos y unidades. Esas ideas están en este libro, en este libro estoy yo y están ellos, está nuestra historia, nuestro deseo inextinguible de existir, de ir más allá del conformismo ante una realidad chata y hostil.

DANICLATES: Otra de las cosas que has hecho con respecto a esta labor ha sido fundar la editorial la vieja sapa cartonera. Hace unos años. Cómo se formó aquello, de que materiales está hecho ese trabajo y (independiente o no de la editorial; ambas consideraciones son mejores que una sola) como ha cambiado el panorama cultural de Chile durante estos últimos años. Considerando la entrada inminente de una nueva generación nacida en democracia y luego del golpe simbólico de apertura a las masas de lo que fue el 2011 y las demandas estudiantiles que dieron paso a todo un proceso social mucho más amplio.

CESAR REY: En primer lugar, lo de La Vieja Sapa cartonera es una experiencia que nos llega desde donde están ustedes, yo no recuerdo ya como llegué a ellas pero cuando conocí el trabajo de Eloísa Cartonera me sentí  atrapado, me atrapó esa idea de unir cartón, literatura, pintura y diseño único, unir los desechos de la ciudad con poesía, resignificar (misión principal de la poesía) la basura y transformarla en creación, en una nueva mirada. Salir a recoger los cartones que se quedan en las esquinas, y transformarlo en un contenedor de humanidad, en la portada y contracara de la creación de otro ser humano. Eso además de esa noción que acompaña nuestro trabajo desde siempre, tratar de acercar, en la mayor medida posible, la literatura, la creación, la imaginación y creatividad al cotidiano popular, tratar de sacar de la Academia y del “campo cultural”, en términos de Bourdieu, el quehacer literario, ir saltando barreras, ir esquivando obstáculos: altos precios, poca difusión y cercanía desde la infancia con la lectura y la escritura, la tele, etc. Y además logrando esa unión barroca entre el diseño único de un libro y su contenido. Hacer del libro un objeto único, con una relación no solo cognitiva ante el lector, también emocional y psíquica, ya sea por que pintó su propio libro, ya sea porque se identificó con un diseño único. En fin, ante el abismo entre la labor poética y las masas, la misión es ir generando instancias que dinamiten esa lejanía, ir abriendo espacios donde no solo se pueda acceder a ella, también abriendo espacios donde las grandes mayorías puedan ir creando su propio mensaje, su propia voz, sus propias preguntas, el arte debe ser un espacio existencial y un espacio físico, una comunión entre lo que se quiere y lo que se crea, un arte que vuelva a ser cercano, que tengan esa participación horizontal, carnavalesca, casi mítica que tuvo en la época medieval, que tiene también en la cosmovisión indígena.

En cuanto al panorama actual, si, en términos de las subjetividades claramente se está notando que hay una nueva voz, que hay una nueva mirada que ya no tiene esos traumas con que nos llenaron la cabeza los que vivieron la derrota, los que se educaron en Dictadura. En narrativa me gusta lo que está haciendo Zambra, en su prosa se hace evidente ese quiebre generacional, en poesía no sé muy bien que ocurre, conozco algunos nombres pero no me han gustado mucho, algunas cosas de Pablo Paredes quizás, Germán Carrasco me agrada bastante, o un poco más atrás recuerdo que me marcó mucho “La tirana” de Diego Maquieira, una escritura muy rica, muy fresca, punzante, o “Cipango” de Tomás Harris, pero en general no sé muy bien en qué estamos, algo sé de la Novísima, también alguno que otro nombre de esos poetas jóvenes que andar rondando la Fundación Neruda , pero más allá no sé, no me meto mucho por allá, no me gusta el lobby ni el apuro, me gusta “escribir los bordes”, sentarme con amigos acá en las plazas de Maipú, cortar cartones en la Gran Avenida con La Vieja Sapa, escribir mientras camino. Además ¿quién sabe algo de los poetas actuales? Ellos mismos y los profesores de Universidad, prefiero encontrarme con los y las poetas en el camino, en las instancias que vamos abriendo, “en la cancha”, o también en el azar. No sé, quizás la culpa solo sea la de mi ignorancia, o quizás la hora, quién sabe. Debemos volver a saber, volver a latir.

DANICLATES: Suda La lengua se interesa por las nuevas voces talentosas, ricas para todo ser humano del continente, es una revista americana, en el pleno sentido de la palabra. Creemos que hay en ti, una vez leído tu libro, no una reedición de los viejos cantos del pasado sino el nacimiento de algo nuevo (que conste que para nacer tiene que haber alguien que folle antes, dos por lo menos) En la misma dirección. Eres chileno. Nosotros emitimos nuestra información desde Argentina. ¿Es posible una ética, un nuevo relato fundacional, desde la palabra como juego, como placer humano para acercarnos como pueblos, habitantes de este continente? Esa es nuestra sensibilidad. ¿Quiénes para ti convocan este mismo universo de lo propio?

 CESAR REY: En términos de voluntad sí, yo creo que la voluntad es la única posibilidad que nos queda para cambiar cosas, ojo, hablo de la voluntad, no de conciencia, hablo de una voluntad que va más allá de la conciencia, una acción que se desprende más allá de “saber” que todo está malo, podrido, que lo real es bastante pesado para andar trayéndolo en la espalda todo el día, todos los días. En esa trinchera debe estar la poesía, en una trinchera que colinde con la acción política pero que no necesariamente sean lo mismo: la poesía y la política deben compartir la trinchera de la voluntad, del acto, del parto, de dar muerte, de dar vida, pero no deben necesariamente ser lo mismo, o quizás sí, nunca me ha gustado andar separando tanto las cosas, mi pensamiento es siempre caótico, pegoteado, en gerundio: ¿dialéctico? Y en relación a eso yo creo que estamos en un período de cambios, de subjetividades nuevas, de generaciones que no vienen tan traumadas y no tienen tanto miedo, ya no le creen a los apologistas del Mercado, no están dispuestas a aceptar “justicia en la medida de lo posible” (palabras de Patricio Aylwin cuando asume luego de Pinochet) y quieren cantar, volver a soñar. Eso es muy bello, la poesía debe estar atenta a esas cosas, la poesía es un elemento constitutivo de la realidad, la poesía debe tener una relación dialéctica con la realidad, no hablo de una poesía “realista”, hablo de poetas, de seres humanos, de subjetividades que deben estar atentas a su momento histórico, que deben ser capaces de asumir una responsabilidad, la responsabilidad de contarnos los que somos, de cantar lo que somos, de lograr una voz colectiva, una canción mancomunada, recuperar las plazas públicas y las sobremesas, estar inmersos en el devenir cotidiano.

En cuanto a un nuevo canto fundacional, creo que sí, en el devenir político se ve, hay nuevos aires, en la poesía, en el arte en general eso debe estar dándose siempre, no hay que creerle nada a los posmodernos, siempre están pasando cosas y siempre hay un pueblo que es siempre una realidad, una condición de posibilidad, la poesía no debe hacerse la tonta, ella vive dentro de las casas, vive en las calles, y es bien probable que una nueva voz vaya emergiendo, los jóvenes que nacieron en “Democracia” (MUY entrecomillas) deben asumir eso y yo creo que lo están haciendo. Por último, no sé por qué, solo me sale desde el estómago, pero me encanta este continente, me encanta Latinoamérica, y creo que los poetas no nos debemos aburrir nunca de cantarle a estas tierras, que estas tierras nos canten, y siempre me ha gustado esa idea romántica de una “Latinoamérica unida”, no con Bolívar en la cabeza, sí con Don Ramón y Túpac Amaru. No con el PRI, sí con Cantinflas, la Frida Kahlo y Los Infrarrealistas. No con los Hermanos Carrera, sí con Violeta Parra, Teófilo Cid y Matute Johns. No con los Kirchner ni menos Perón, sí con Mafalda, Girondo y el Che.

Editorial la vieja sapa cartonera

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Contacto Cesar Rey:  ctrey@uc.c

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