El primer narrador mapuche del Ngulumapu

Manuel Aburto Panguilef (1887 – 1952) fue un destacado líder mapuche del ngulumapu** durante la primera mitad del siglo XX. A lo largo de su vida creó y presidió dos de las organizaciones mapuche más importantes de aquella época: la Sociedad Mapuche de Protección Mutua y la Federación Araucana.
De su rica labor, el rasgo que diferencia nítidamente a Manuel Aburto y su Federación, es la escritura sostenida que realizó desde 1916 hasta su muerte, de la cual una parte sobrevivió hasta el día de hoy. 

La reciente publicación en Santiago de Chile de una parte de estos manuscritos, motivan esta nota que se lee junto a las entrevistas que realizamos a los dos editores que trabajaron en este proyecto: André Menard y Claudio Cratchley.

El escritor 

En el linaje familiar de Manuel Aburto se reconoce una larga tradición, que se remonta al siglo dieciocho, de “comisarios de naciones”: funcionarios mapuche que hacían de embajadores españoles primero, y chilenos después, en territorio mapuche para mediar, negociar y garantizar la paz en las fronteras. Se trataba de un cargo político orientado a la diplomacia y la comunicación, por lo que los comisarios debían conocer el idioma español, leer y escribir.

Heredero de esta tradición, Aburto se educó hasta 1906 en las misiones anglicanas establecidas en la localidad de Kepe. Tanto su alfabetización como su manejo del castellano y el mapuzugun le valieron en 1910 conseguir un trabajo de intérprete en el juzgado de Valdivia. Más tarde, en 1916, se desempeñaría como escribano en un gabinete de abogados de la ciudad de Villarrica. Es a partir de esta fecha que Aburto se va a dedicar por completo a su obra política que incluyó la organización de los Congresos Araucanos -grandes reuniones a las que asistían autoridades mapuche, y a veces chilenas, de todas partes del territorio-; gestiones culturales que lo llevaron a organizar y acompañar giras artísticas y deportivas mapuche; una labor de juez de paz originada en el rechazo a la ley chilena, amparada en los conocimientos jurídicos que obtuvo durante su paso por el juzgado de Valdivia y el bufete de Villarrica; y según André Menard, la creación consciente de un archivo mapuche.
En este contexto de trabajo aparece la escritura como modo de registro. Por un lado están las actas,circulares y comunicados de las asambleas, reuniones y congresos, que emitía la Federación Araucana. Por otro, el registro de sus trabajos judiciales, que abarcan legajos y libros (cuadernos de gran formato) con las causas y nombres de todos los comparecientes que acudían diariamente a las oficinas de la Federación para pedir asesoramiento cuando tenían que lidiar con alguna institución chilena, o directamente su intervención y mediación cuando el conflicto involucraba solamente a partes mapuche. Estos libros son los conocidos como “Libros de la oficina”. Además, quedaría implícito en estos libros institucionales, escritos por otras manos pero bajo la supervisión de Manuel Aburto, la presencia de un segundo tipo de libro: el “Libro diario”, escrito por el propio Aburto.
Libro diario de Manuel Aburto Panguilef de 1940
Los manuscritos


Cincuenta años después de su muerte, el antropólogo André Menard emprendió la búsqueda de los libros de Aburto y la Federación Araucana. La mayoría de los libros, papeles y documentos están perdidos, desaparecidos o fueron confiscados, pero unos cuantos sobrevivieron.


Doble página de un Libro Diario

Los cuatro cuadernos de gran formato y la libreta que encontró, estaban desperdigados: algunos en posesión de la familia de Manuel Aburto, otros resguardados en el CEDM Liwen***. En total, según los cálculos de Menard, las páginas de estos hallazgos suman mil ochocientas cuarenta y siete y abarcan un período que va desde 1934 a 1959, aunque las lagunas temporales y los saltos hacen que el total de meses registrados sean veinticuatro.

Los recortes de prensa con noticias de su interés son frecuentes.
El interés por la publicación de los manuscritos surgió de inmediato. El proceso de edición de los textos duró ocho años y estuvo a cargo de Claudio Cratchley, editor de CoLibris, en conjunto con André Menard.
Detalle de la firma de Aburto


El principal desafío estaba en la traducción de las singularidades del manuscrito a un formato como el libro, que tiende a normalizar los aspectos heterogéneos presentes como el uso de tintas de diferente color, la inserción de recortes de prensa, la presencia de huellas digitales, las palabras en mapuzugun y los neologismos.

Uso de distintos colores de tinta y un recorte de prensa
Detalle del encabezado que abre cada nuevo día de registro
Las huellas digitales reemplazaban a la firma cuando el compareciente no sabía escribir
El otro libro
Finalmente, en octubre del 2013, el libro fue publicado bajo el sello de CoLibris a través de la empresa de servicios editoriales RIL, en Santiago de Chile. Cuenta con mil ciento diez páginas, inserts fotográficos, índices analíticos y bibliografía; una lámina desplegable con el árbol genealógico de Manuel Aburto Panguilef, documentos adjuntos y anexos.

El resultado de diez años de trabajo
Doble página de texto
Fotografías de Aburto Panguilef recopiladas por André Menard
Reproducción de una doble página del manuscrito original
Página de disposiciones legales y créditos técnicos

Libro Diario del Presidente de la Federación Araucana: 1940, 1942, 1948-1951, Santiago de Chile: CoLibris, 2013. Edición de André Menard.

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